Actes 25 de novembre al Baix Penedès — Federació Comarcal CGT Baix Penedès/ Actos 25 de Noviembre en el Baix Penedès

Actes 25 de novembre al Baix Penedès De cara al 25 de Novembre, Dia Internacional contra les Violències de Gènere, diversos col.lectiu vendrellencs hem organitzat una concentració el divendres 25 a les 19:30 a la Plaça Vella del Vendrell per a rebutjar i respondre entre totes al masclisme. En acabar, a les 20:00 […]

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Taller: Autodefensa feminista

El sábado 4 de junio en el marco de las Jornadas Feministas 2016 impartí un pequeño taller de autodefensa feminista.

Este no era un taller físico, quería hacer entre todas las asistentes algo más profundo que creo que fuimos capaces de conseguir. No desvelaré ni los ejercicios que hicimos ni parte del contenido ya que si queréis saber más…contactáis conmigo y lo hacemos! Lo que sí que voy a hacer es haceros cuatro líneas breves sobre la base de éste, cuatro líneas que comprometo a ir desarrollando por escrito más adelante, ahora que ya voy bajando ritmos…

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Se trata de que entre todas definamos lo que nos pasa y como respondemos. ¿Por qué? Pues porque todo se nos ha dado definido. Se nos ha dicho qué es autodefensa, que es una agresión, que respuestas debemos dar las mujeres etc. Y una de las prácticas más alienantes que existen es que el opresor le diga a la oprimida como se tiene que definir, que marque los límites de lo que es una agresión y que le diga que respuestas está legitimada a dar. De la misma manera que la memoria histórica es una manera de hacer un camino de consciencia y referencial, el poder de definición también lo es: somos nosotras las que lo sufrimos, somos nosotras las que lo definimos. Y punto. Nos toca definir violencia, violencias, agresividad, agresión, violencia de género, violencia doméstica, autodefensa, defensa, autodefensa femenina, respuesta, autodefensa feminista etc. Y nosotras sabemos hacerlo, lo hacemos y lo vamos a hacer…y lo seguiremos haciendo. Nos reapropiamos de los conceptos y los significados que nos han robado, de los cuales nos han quitado la capacidad de definirlos, y así los han puesto en nuestra contra. La palabra es nuestra, pues.

Una vez definimos lo que nos pasa también hace falta ver si no hace falta la autodefensa feminista. Y quiero huir por un momento de los casos flagrantes en los que el conocimiento de llaves y maniobras físicas es genial. Sé que es genial aprender a golpear, pero vayamos por partes, lo físico lo podemos abordar pero… ¿qué pasa con las desautorizaciones diarias que vivimos en nuestros espacios de vida y de militancia? ¿Y con los chantajes emocionales? ¿Cuántas veces hemos oído que somos pesadas, que no nos están agrediendo, que exageramos, que precisamente eso que señalamos no es machismo, que ellos no se comportan como los reyes de la casa…y, en fin, un largo etcétera? ¿Cómo nos sentimos ante esto, somos capaces de reaccionar? No nos han educado, por acción o por omisión, en hablar de límites y en ponerlos, en hablar de decir no y de aceptarlo, en hablar de consentimiento, de que querer no es asfixiar, de que en casa no se implantan imposiciones, de que las cuotas y las mujeres coartada no son exactamente un cambio radical, no nos han hablado de las transformaciones cotidianas. Entonces, ¿es la autodefensa feminista solo algo físico, algo individual?

En este punto vale la pena recordar que el heteropatriarcado es estructura. Así, las violencias de género, las violencias ejercidas hacia las mujeres se dan porque simplemente se puede, porque están tan normalizadas y naturalizadas que no hace falta que sean justificadas. Así son brutales y sutiles. Erosionan. Y están en todas partes: fabricas, oficinas, colegios, instituciones, casas, organizaciones, movimientos sociales…Entonces, ¿Qué acción feminista no es autodefensa feminista? Llenemos pues este concepto de contenido político. Pienso que hay una línea clara que relaciona autodefensa feminista con acción directa, sororidad con apoyo mutuo, autogestión feminista con autogestión en general. Sí, partimos de rechazar cualquier relación de poder y eso implica luchar y cuidar-se, implica respuesta feminista en el puesto de trabajo, en casa, contra el fascismo, en nuestros espacios…

Aquí podemos empezar, y empezamos, dos debates. Uno sobre el uso de violencia. Ésta, como herramienta, no es exclusiva del machismo y de hecho, romper con que el machismo tenga el monopolio de su uso es brillante. El otro sobre como el machismo que encontramos en nuestros espacios hace que no sean seguros. Para nosotras un espacio seguro no es un espacio donde nos tutoran, donde nos digan lo que tenemos que hacer como feministas, donde ellos nos protejan de los malvados machistas que hay fuera. No.NO.NOOOO. Un espacio seguro es aquel en el que no tengamos que explicar porque un comportamiento machista es machismo. Un espacio seguro es un espacio en el que NO se cuestionan las respuestas a las agresiones sino las agresiones. Y podría seguir pero no, porque se podría hacer un artículo para cada punto y solo estoy señalando de manera superficial. No nos gusta que como el capitalismo fagocita conceptos de los movimientos sociales y los moldea para sacar beneficio y bloquear la lucha vaciando de contenido los conceptos fagocitados, se haga lo mismo con los conceptos feministas. La gracia de un concepto  es que no es una forma, no es un término para quedar bien ni una moda así guai. No. NO.NOOO. Decir “me haces sentir mal o agredido” cuando os estamos señalando vuestros machismos es retorcido. Decir “cuidémonos” y con eso querer evitar debates duros sobre violencias machistas en nuestros espacios de vida o de militancia es simplemente tener mucho morro. Los consensos mediocres a los que nos permitís llegar NO son cooperar y hacer pedagogía, son eso: conceptos mediocres basados en una relación de poder. Decir “mira cómo te pones” cuando nos ponemos flamencas después de que utilicéis estas tácticas es un deporte de riesgo.

Hablar de todo esto nos hace darnos cuenta de cómo de importante es la autodefensa feminista, de cómo va más allá de cuatro golpes o un par de casos anecdóticos.

Y ahora, pendiente de profundizar, ¿quién se anima a un taller?

Mireia Redondo Prat

LA ACCIÓN DIRECTA COMO PEDAGOGÍA

La acción directa como pedagogía

 (Ponencia adaptada: I Jornadas de Educación Libertaria y Social a Almería)

(El día de la ponencia improvisé, siempre me pasa)

¿QUE ES LA ACCIÓN DIRECTA?

La acción directa como práctica revolucionaria y estrategia libertaria de cambio social (comprender-explicar-desarrollar)

Mujer bander nagra

La acción directa es uno de los conceptos que define la práctica anarquista desde sus inicios. Los grandes clásicos que escribían sobre la moral anarquista y sobre el apoyo mutuo también lo hacían sobre la acción directa. De hecho ésta es el pilar de la estrategia para conseguir crear ese cambio social y de consciencia del que habla el anarquismo.

Entiendo la acción directa como aquella iniciativa tanto individual como colectiva, que es organizada por quien sufre una situación concreta, y que responde a agresiones/situaciones concretas o busca crear unas condiciones x con los medios de los que se dispone.  Entiendo que por este principio son las afectadas las que hacen uso de la acción directa tanto en el caso de dar una respuesta y frenar la agresión o condición adversa, como si se trata de ir creando condiciones más favorables a su propia existencia y visión de futuro. Por tanto se oponen por definición a las opciones de mediación y representatividad o delegación política. Y por tanto se trata de una acción organizada (por las interesadas o sujetas de lucha) y que por ello conlleva la autoorganización. Cabe distinguir la acción directa de la propaganda por el hecho en el sentido que ésta es tan solo una de las formas que puede tomar la acción directa.

¿Por qué es importante que sea autoorganizada y que sean las que sufren una agresión/opresión las que ejerzan la acción directa?

Si no es así la acción directa pierde todo sentido y se convierte en cierto paternalismo cuando no representación. Así, no se crea la condición necesaria para un posible cambio en el funcionamiento, las relaciones y las dinámicas. Por lo tanto la acción directa hay que tomarla muy en serio y no sólo como una concatenación de acciones violentas sin objetivo ni organización previa.  Eso hay que tenerlo  muy claro y es la primera parte de la misma acción directa. ¿Por qué digo eso? Bien pues por que como bien aparece en el título de este primer capítulo la acción directa y la estrategia anarquista de la que ésta forma parte, consta de tres aspectos muy claros y el primero es comprender. Para poder desarrollar y para poder explicar es necesario comprender. Dicho de otra manera: si se quiere establecer un cambio social, desarrollar proyectos en condiciones distintas, hay que explicar y hay que hacer, y para ello todas las implicadas en ese cambio tienen que comprenderlo. SI queremos explicar tenemos que saber de qué estamos hablando, pues sino nadie nos va a comprender. Esta pescadilla que a veces se muerde la cola es una de las brechas más importantes por las que la pedagogía libertaria se puede colar. Pero el aspecto más importante es como ejercer esa pedagogía: ¿des de qué lugar ejerceremos la pedagogía, des de el adoctrinamiento puro y duro? NO.  ¿Des de las alturas de las que tienen  mucha formación y van a llevar la buena nueva? NO. En realidad si cogemos la esencia de la idea libertaria la pedagogía se ejerce des del feedback y siempre des de la empatía, pues cualquier principio dado des del paternalismo o des del autoritarismo causaría el efecto contrario. Y antes de ejercer la pedagogía hacia las demás debemos reflexionar y preguntarnos hasta que cierto punto estamos buscando aprender de la otra y crear algo?¿O quizás estamos pensando que sabemos mucho más que la que tenemos delante? ¿Tenemos ciertos tics clasistas/sexistas/racistas/autoritarios que pueden convertir el ejercicio de la pedagogía en un castillo de naipes? Bien, retomando la idea de que a la acción directa hay que tomarla muy en serio, éste debe ser uno de los puntos de partida.  EL segundo, pero que va intrínsecamente ligado a éste es si a veces lo que hacemos es decir as las demás como hay que hacer las cosas y hasta qué punto eso es en primer lugar absolutamente vertical y en segundo lugar totalmente bloqueante e invasivo.

Justamente estas reflexiones y esos necesarios desaprendizajes son los que hacen de la acción directa la gran escuela: es obvio que si no sufres una opresión solo la puedes comprender escuchando a quien la sufre y apoyando. Entonces hay que tener claro si se interviene des de ese punto o si se interviene des de arriba. Y quizás a veces no nos damos cuenta que actuamos des de arriba hasta que viene alguien que sufre una situación y nos pone la realidad delante. Poniendo ejemplos concretos:

1.-Ante la situación de precariedad extrema de las decenas de miles de mujeres que trabajaban en el Lower East Side de NY, ante los constantes abusos y con un incendio como colofón ( el presunto incendio del 8M), las representantes de todos los sindicatos textiles, que eran por cierto sindicatos de mujeres muy bien organizados, convocaron mítines. En estos intervenían ellas hablando de la lucha de clases y de las condiciones de trabajo etc. Hasta que al final intervino una mujer que según mi parecer hizo el mejor mitin de la historia. Clara Leimlich subió al escenario de manera espontánea, apartó a las representantes, cogió el micro i dijo: “Soy una de esas mujeres que trabaja en esas fábricas y estoy harta de las oradoras. Propongo una resolución para que se apruebe la huelga general ya”. Y se aprobó una huelga general des de ese momento que se conoció como la huelga de las veinte mil en algunos lugares o de las treinta mil en otros. Por qué es el mejor mitin de la historia? Porque ella lo sufre, ella le pone nombre, ella se organiza con sus compañeras y ella lo lucha, incluso lucha contra el paternalismo de las que venían a explicarle, muchas con grandes palabras, lo que tenía que hacer.

2.- Los talleres de autodefensa. Como tallerista tengo un montón de aprendizaje de todo lo que hago en todas las sesiones. El mayor aprendizaje es que es el grupo el que debe definir que es agresión, que respuestas dar o que es el consentimiento. Cuando yo me limito a hacer preguntas, a animar al debate, a destensar el ambiente y a dar a las que participan la palabra, todo fluye y es cuando no voy predispuesta a pensar que ellas no tienen idea y a ver si me comprenden, que las el resultado se multiplica y va en todas las direcciones.

No es solo el que, también el cómo, seguramente esta es la gracia de la pedagogía libertaria y también la potencia de aprendizaje que tiene el ejercicio de la acción directa.

 La acción directa feminista/autodefensa

La acción directa anarcofeminista, como la acción directa en general, es autoorganizada y des de quien sufre una situación concreta. A la que lo sufre nadie le puede enseñar qué es lo que sufre, ni se lo pueden definir des de fuera. ¿Puede alguien que no es clase obrera decir lo que sufre una obrera? Imposible, si un caso podrá escuchar a quien lo sufre, el comprenderlo y apoyarlo ya es otro tema.  Antes de ahondar en este paralelismo entre acción directa y la autodefensa feminista quisiera dar ejemplos de mujeres ejerciéndola y creando. Resulta esencial  tener estos ejemplos pues son parte de la historia de las mujeres, de las mujeres trabajadoras, que han sido deliberadamente ocultados por la historia oficial y que además resultan aun poco conocidos per la historia menos oficial.

Estos ejemplos nos remiten a la necesidad de saber nuestra historia ya que cualquier colectivo que no sepa de su historia se ve abocado a pensar que parte de cero, o que ha sido siempre un colectivo sumiso. Esto favorece el bloqueo y produce una gran desmovilización.  Como parte esencial de la pedagogía feminista, hay que recuperar todos estos pedacitos de la cadena que nos lleva hasta hoy, es esa parte de la pedagogía hacia dentro, hacia nosotras y nosotros, la del romper con una historia lineal y poco completa que nos define sin tenernos en cuenta.

1.- Las huelgas de vientre, ya des del imperio grecorromano y ejercidas por mujeres de más allá de Europa.

2.- Las huelgas y revueltas de subsistencia y las redes barriales que generaron. Apuntar que Bakunin llamaba a esto el apoyo entre mujeres y no apoyo mutuo, debemos pues revisar a los grandes teóricos que han hablado de la lucha de clases sin observar el trabajo reproductivo ni la explotación de la mujer por el hombre.

3.- Los grupos de alfabetización, por ejemplo los de las bolcheviques.

4.- las huelgas de las industrias indianas en las “colonias” en el siglo XIX

5.- Las guarderías autogestionadas, la Fabra i Coats

6.- La Huelga de la Constancia en Barcelona

7.- Las Beguinas

8.- Los sindicatos de mujeres y Teresa Claramunt. Mujeres Libres.

¿Qué es lo que une a todos estos casos? Ellas son explotadas tanto por los patrones como por los compañeros, o ninguneadas, ellas se organizan tanto para responder a la ofensa concreta como para crear redes. Ellas aprenden de su experiencia y aprenden de sus compañeras, el aprendizaje es autogestionado  igual que las acciones y el crecimiento en cuanto a conciencia y a organización es enorme. No se trataba en estos casos de ir a explicar a las pobres mujeres lo que debían hacer, se iba a hacer cosas con ellas y no se las subestimaba. El cómo es importante.

LA RELACIÓN ENTRE ACCIÓN  DIRECTA Y AUTODEFENSA ANARCOFEMINISTA

La autodefensa anarcofeminista va mucho más allá de la mera autodefensa física o de la acción espontánea. Dentro de la ADAF hay el mismo abanico que en la acción directa: responder, pero también explicar, escuchar, aprender y crear redes des del apoyo mutuo y la sororidad o solidaridad. Por lo tanto podemos decir que AD y ADAF son exactamente lo mismo con la diferencia que en el caso de la segunda estamos ante la respuesta concreta de las mujeres ante las diferentes violencias de género que sufren.

La pedagogía anarcofeminista pues tendría varios frentes. Uno de ellos sería el aprender no solo nuestra historia sino como defendernos, como organizar-nos y que nos pasa.

Volviendo a los talleres, la parte que más satisfacción genera entre las que asisten no es la parte más física, la parte que más emociona es la de sacar a la luz términos que por desgracia no aprendemos y que debemos deconstruir, reconstruir y definir como por ejemplo consentimiento, límites, la palabra no, agresión, seguridad, confianza etc. Entonces es la parte en la que realmente tenemos el papel de sujetas de lucha la que no hace sentir mejor y de la que más aprendemos.

En esa pedagogía hacia nosotras, el  ser las protagonistas de nuestra lucha aparte de ser las protagonistas de las agresiones, el definir que nos sucede y como darle respuesta es la parte que genera más potencial de creación de espacios, de cambios de comportamientos y de dinámicas. Pero es des de nosotras que llegamos a este punto y no cuando nos dicen que debemos hacer.

Haré un apunte para hablar de tres grupos de ADF:

1.- Las Rote Zora

2.- Las Wimmin Fire Brigade

3.- Las WITCH

Aun así tenemos patrones de pensamiento y de comportamiento plenamente heteropatriarcales que conducen a que esta acción directa se vea relegada a un nivel secundario, como algo no necesario. Incluso podríamos pensar que las violencias de género son aun tratadas como un mal menor. Por ejemplo:

1.- La constante demanda de que seamos pedagógicas y adoptemos posturas complacientes y pacíficas incluso ante las negligencias machistas y la explotación.

2.- La idea de que debe existir una jerarquía de luchas en la que la lucha de clases es la principal como si las otras se fueran a solucionar con igualdades económicas y como si fueran compartimentos apartados los unos de los otros.

3.- La idea de que somos los buenos, que nos juega mucho en contra y nos hace ciegos. Queremos vivir y hacer un mundo mejor pero no estamos libres de tener comportamientos verticales ya que el sistema no está fuera de nosotras.

 Aun así, con que lo que estamos haciendo ahora es acción directa, existe esa importante pedagogía hacia afuera (fuera de los grupos de mujeres organizados) que ejerce la ADAF que consiste justo en esto, en explicar para que se comprenda mejor y poder desarrollar ciertos cambios y mejorar las condiciones. Ese hacia afuera seria tanto hacia otras mujeres para ser cada vez más, como hacia todos, para explicar las violencias de género y sobretodo cuál es la parte de cada uno y el papel de cada uno en esto.

La manera de funcionar de la acción directa anarcofeminista, que yo equiparo a la autodefensa anarcofeminista, es igual a la de la acción directa como tal. Lo único que tiene de especial es que trata de una opresión en concreto y las afectadas se organizan por necesidad de hacerlo y como manera de autogestionarse y ser agentes políticos más allá de víctimas o tutorizadas.

Una vez situado el paralelismo:

LA PEDAGOGÍA ANARCOFEMINISTA DE MUJERES LIBRES

Para empezar hace falta explicar que ML no tenía mucho apego al término feminista pero eso es porque las mujeres burguesas se lo apropiaron y ejercían sobre las mujeres obreras un papel tanto de opresoras como de paternalistas flagrantes:

1.- Dolors Monserdà y las mujeres de la Lliga Regionalista

2.- La cuestión del voto y el abstencionismo de ML

Pero sus acciones eran plenamente feministas.

Podemos distinguir entre la pedagogía que hacían en casa, la que hacían entre las mujeres y la que hicieron hacia las feministas posteriores.

En casa. Se esforzaron en explicar al movimiento obrero la importancia de luchar contra la opresión de género. No podemos obviar la cantidad de artículos en las revistas de la época y la cantidad de intervenciones que hablaban de ello. Se esforzaron en luchar como muchas hacemos también en las paredes de sus hogares contra la explotación ejercida por sus compañeros, o contra el paternalismo con el que eran tratadas.  Entonces, ellas como ahora hacemos se esmeran en explicar e intentar hacer comprender. Y segura que se dieron y se dan pasos pero hay un límite muy importante a tener en cuenta que es la voluntad de querer escuchar y de querer aprender, así como reconocer que quizás la pedagogía tienen un límite: la voluntad del otro de querer establecer relaciones horizontales y sanas. Hay un momento en una relación de poder, y el patriarcado no sumerge a todas en una hostil y violenta verticalidad y dominación, nadie se libra solo por no querer, entonces hay que trabajar para querer desaprender y aprender. Y cuanta más consciencia política o social se le supone a uno más voluntad debería haber, la cuestión es si la hay.

Con otras mujeres. Remitiéndome al ejemplo concreto de las mujeres mallorquinas que se afiliaron a la AIT y que hablaban ya de derrocar a los patriarcas además de a los patrones me atrevería a decir que la pedagogía anarcofeminista entre mujeres funciona. Y funcionó. Cierto es que no todas creían en la necesidad de organizarse solo entre mujeres pero analicemos el papel de las mujeres en aquel momento dentro de la transformación.

Se despertó y es innegable aquello de “ah pues a mí esto en casa o en mi asamblea también me pasa” y eso es mucho más potente que cualquier otra cosa, pues a partir de ahí ya hay una claridad de visión y una consciencia de que tienes compañeras al lado que no se borra.  ML hablaron de contracepción, de aborto, de relaciones libres y sanas, de dinámicas asamblearias machistas, de prostitución, de higiene, de trabajo doméstico. De hecho valorizaron todo lo que no estaba valorado. Esa brecha que se abrió ya no se cerró.

Feministas posteriores. ML son unas pioneras y así son consideradas en muchos lugares. El hecho de que hayan sobrevivido y sean un referente hace que sean un pozo de aprendizaje, que sean nuestras abuelas y que sean una dosis brutal de pedagogía de la aprendemos todas y de la que en principio y en teoría todos tendríamos que tomar nota (el todos es adrede). Como dicen un colectivo chileno de anarcofeministas “yo no soy anarquista por Bakunin o Durruti, soy anarquista por nuestras abuelas”.

Qué es lo que más aprendemos de la experiencia de todas estas mujeres, de su acción directa y su capacidad de responder y sobretodo de crear redes y nuevos modelos de vida con su acción y su propia experiencia: el valor de la pedagogía como concepto amplio que tiene que ir mucho más allá de los centros educativos y mucho más allá de teorizar.  La pedagogía como uno de los pilares de la idea libertaria y por tanto del anarcofeminismo debe ser un codo a codo, tiene que contemplar la autogestión y el intercambio, el reconocimiento de la otra y el potencial de la experiencia para ser trasformadora.  Hasta que ML no empezaron a hacer el camino en vez de quedarse estancadas en el discurso y el debate del que hacer, fue cuando aprendieron y enseñaron, cuando aprendimos y fuimos enseñadas.

ML valorizó lo que no tenía valor, abrió una brecha que nunca se cerró y que nos dejaron a las que vinimos después. Fue su manera de hacer, la acción más allá de los discursos, el crear, lo que las hizo tan brillantes. Nos dejaron la importancia de la classe, abrieron debates como el de la prostitución, el del apoyo mutuo entre iguales, cuestiones como la diferencia, la individualidad y la comunidad. Todo esto abrieron e hicieron.

Para terminar copiaré un texto que resulta un ejemplo de lo que ellas eran y de todo lo que hemos aprendido:

“Vives en un pueblo grande donde las mujeres estuvieron relegadas a una vida oscura, insignificante, dedicadas solo al trabajo casero, al cuidado de la familia? No hay duda que muchas veces has pensado con disgusto en todo eso y cuando has visto la libertad de la que disfrutaban tus hermanos y el hombre de la casa has sentido un poco de pena de ser mujer. Pues contra todo eso que tanto te ha hecho sufrir va ML. Queremos que tengas la misma libertad que tus hermanos…Ahora ten en cuenta que eso requiere tu trabajo, que no se consiguen las cosas porque sí, necesitas el concurso de otras compañeras. Necesitas apoyarte en ellas y ellas en ti. Necesitas trabajar en comunidad.”

Mireia Redondo Prat

Nos matan…

Hoy voy a ser un poco impopular, quiero reflexionar un poco sobre la gran manifestación del pasado sábado 5 de noviembre en Tarragona. Me gustaría no ser sometida a la muleta-chantaje de que nos matan para hacerme sentir culpable o para disuadirme de hablar. Estamos acostumbradas a afrontar y a plantear debates dolorosos y arriesgados o sea que pienso que esto también es necesario. 

Para empezar, y para clarificar las cosas, a mí las grandes manifestaciones me parecen bien, tan bien como cualquier otra herramienta de visibilización o lucha. Quizás puedo considerar que yo personalmente pondría energía en otro tipo de tarea (tarea que muchas mujeres que estaban en la manifestación ya hacen), pero más allá de eso, nada más que decir.

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Des de mi punto de vista el asunto es otro: con quien se hace esta manifestación. A mí me resulta complicado organizar o ir de la mano o considerar hermana de lucha a otras mujeres o grupos de mujeres que no tienen un discurso de clase obrera ni prácticas antiautoritarias. No creo sinceramente que todas seamos iguales, ni que realmente seamos hermanas de lucha. Ni mucho menos sufrimos lo mismo. No es que no sea capaz de ver cómo funciona el patriarcado y no es que quiera que le pase algo a alguien, la cosa es más sencilla: el apoyo y la solidaridad no se crean de la nada, por lo tanto si no importa que a las obreras nos matan (más o menos lentamente) por ser obreras, yo no creo alianzas.

Me parece bastante ahistórico y peligroso diluir la cuestión de la clase hasta dejarla casi invisible ya que bajo una capa de presunta transversalidad del movimiento feminista se esconde la instrumentalización política y electoralista de la cuestión (desde hacerse la foto hasta el querer ser la vanguardia); la progresiva rebaja del discurso y también de la peligrosidad de la idea; el fomentar la dependencia de las mujeres a otras estructuras (puramente heteropatriarcales) como los estados, las administraciones, el sistema judicial, la policía, etc; el reforzar a las que ejercen de explotadoras, o de esquirolas y traidoras; y por supuesto un abandono de la radicalidad. Esta deriva ya parte de finales de la conocida como Segunda Guerra Mundial. La señora Eleanor Roosevelt ya expresó en su discurso en las Naciones Unidas que las mujeres teníamos que ser las garantes de la paz mundial y social vaciando así de contenido de clase la celebración del 8M. A partir de ese momento ha ido cuajando, al menos en el mundo blanco occidental, la idea de la transversalidad y le seguimos dando vueltas aun a los trocitos y las migas del pastel que queda en vez de seguir picando piedra y cambiar la receta.

El movimiento feminista en plural no ha sido históricamente transversal, y era así para delimitar de manera muy acertada el lugar de cada una en este mundo. Las sufragistas existían pidiendo derechos para las mujeres dentro del mismo sistema, pidiendo el voto y derechos legales, pero siempre dentro de este marco, apostando por pactos de país, campañas políticas y electorales que tenían que garantizar no sé qué cambios…No es una filosofía muy distinta a la de muchas demandas actuales. Pero aparte de sufragistas y legalistas que eran burguesas (por no hablar del caso catalán que eran católicas, burguesas y racistas que se autodenominaban feministas) existían las mujeres obreras organizadas y éstas no tenían buenas relaciones con las burguesas. En muchos lugares ni se saludaban. En otros se relacionaban poco y mal, ya que si unas veían el voto como objetivo, las otras lo consideraban una posible herramienta más, pero no perdían la perspectiva de clase obrera y la importancia de la organización de las mujeres trabajadoras. Las otras, las anarquistas, directamente iban a lo suyo. Esto significa que el movimiento feminista será lo que las mujeres quieran que sea y que por supuesto éste no es de manera innata, ni interclasista ni transversal ni vacío de contenido de clase. Tenemos ejemplos a puñados de obreras hartas de oradoras, de trabajadoras de casa sindicadas luchando al lado de las proletarias…y de burguesas intentando aliarse con obreras con el discurso de que todas somos iguales. No digo nada nuevo y eso es lo que duele, que no es nuevo.

Y yo que debo ser de las antiguas aburridas que tienen a flor de piel eso de la lucha de clases porque me la como cada día con patatas, no tengo ganas de dejarme arrastrar por las “necesidades” momentáneas y de última hora de partidos que quieren ser la vanguardia feminista para tener campo/voto/sectorial/referencialidad, o de sindicatos de pacotilla a quienes les importa un bledo que nos quieran domesticar y matar a las mujeres y a la clase trabajadora, ni pienso que sea adecuado gastar energía en conformar un movimiento feminista que venga a ser una especie de frente nacional que muchas veces fomenta la idea absurda de que “allí son más nosequé” como si aquí no lo fueran, ni un largo etc. No creo que sea correcta la idea que necesitamos todo esto y que tenemos que ligarnos a esto para al final ser absorbidas. No creo que sea inevitable. I no creo que sea una manera inclusiva de hacer las cosas, de hecho es profundamente excluyente: se excluye a las obreras.

No creo que haya más opción que la acción directa y la autogestión, y estas ideas no nacen del discurso burgués, ni del vaciado del discurso de clase, ni de la dependencia del sistema. Y eso del apoyo y la sororidad…hilemos fino y no abaratemos la idea, eso se da en relaciones entre iguales.

Mireia Redondo Prat

Ens maten…

Avui seré una mica impopular, vull reflexionar al voltant una mica al voltant de la gran manifestació del passat dissabte 5 de novembre a Tarragona. M’agradaria molt que no se’m sotmetés a la crossa-xantatge de que ens maten per a fer-me sentir culpable o bé per a dissuadir-me de parlar. Bé estem acostumades a afrontar i a plantejar debats dolorosos i arriscats o sigui que penso que això també cal. 

D’inici, per a clarificar les coses, a mi les grans manifestacions em semblen bé, tant bé com qualsevol altra eina de visibilització o lluita. Potser puc considerar que jo personalment posaria energies en una altra mena de tasca (la qual moltes dones que estaven a la manifestació ja fan), però més enllà d’això, res a dir.

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Segons el meu parer l’assumpte a debatre és un altre: amb qui es fa aquesta manifestació. A mi em resulta complicat organitzar o anar de bracet o considerar germana de lluita a altres dones o grups de dones que no tenen discurs de classe obrera ni pràctiques antiautoritàries. No crec sincerament que totes siguem iguals, ni que realment siguem germanes de lluita. Ni molt menys patim el mateix. No és que no sigui capaç de veure com funciona el patriarcat i no és que vulgui que a ningú li passi res, la cosa és més senzilla: el suport i la solidaritat no es creen del no res, per tant si no importa que a les obreres ens maten (més o menys lentament) per ser obreres jo no m’alio.

Em sembla bastant anhistòric i perillós diluir la qüestió de classe fins a deixar-la quasi invisible ja que sota una pàtina de presumpta transversalitat del moviment feminista s’hi amaga la instrumentalització política i electoralista de la qüestió ( des del fer-se la foto al voler ser l’avantguarda); la progressiva rebaixa del discurs i de la perillositat de la idea; el foment de la dependència de les dones d’altres estructures (purament heteropatriarcals) com els estats, les administracions, el sistema judicial, la policia etc; el reforç a les que exerceixen d’explotadores, o bé d’esquiroles i traïdores, i per suposat un abandonament de la radicalitat. Aquesta deriva ja parteix dels finals de la coneguda com a Segona Guerra Mundial. La senyora Eleanor Roosevelt ja va expressar en el seu discurs a les Nacions Unides que les dones havíem de ser les garants de la pau mundial i social tot buidant de contingut de classe la celebració del 8 de març. A partir d’aquest moment ha anat quallant, al menys en el món blanc occidental, la idea de la transversalitat i en comptes de seguir picant pedra per a canviar la recepta del pastís sembla que encara li donem voltes als trossets i les molles del que queda ara.

El moviment feminista en plural no ha sigut històricament transversal, i era així per delimitar de manera molt encertada on estava cada una en aquest món. Les sufragistes existien demanant drets per a les dones dins aquest mateix sistema, demanant el vot i drets legals, però sempre dins aquest marc, apostant per pactes de país, campanyes polítiques i electorals que havien de garantir no sé quins canvis…No és una filosofia gaire diferent a la de moltes demandes actuals. Però és que a part de les sufragistes i legalistes que eren burgeses (per no parlar en el cas català de les catòliques burgeses racistes que s’autoanomenaven feministes) existien les dones obreres organitzades i aquestes tenien no bones relacions amb les burgeses. En molts indrets ni es saludaven. En alguns llocs es relacionaven molt poc i malament ja que si unes veien el vot com a objectiu d’altres el veien com a possible eina més però sense perdre la perspectiva de classe obrera i de la importància de l’organització de les dones obreres. Les altres, les anarquistes, directament anaven a la seva. Això vol dir que el moviment feminista serà el que les dones vulguin que sigui i que per suposat aquest no és de manera innata interclassista ni transversal ni buit de contingut de classe. Tenim exemples històrics a grapats d’obreres fartes d’oradores, de treballadores de casa sindicades i lluitant al costat de les proletàries…i també de burgeses provant d’aliar-se amb les obreres amb el discurs de que totes som iguals. No dic res de nou, i això és el que resulta feridor, que no és nou.

I jo, que dec ser de les avorrides i antigues que tenen a flor de pell això de la lluita de classes (per què me la menjo amb patates cada dia) , no tinc ganes de deixar-me arrossegar per la “necessitats” momentànies i d’última hora de partits que volen ser l’avantguarda feminista per a tenir camp/vot/sectorial/referencialitat, o de sindicats de pa sucat amb oli a qui els importa un rave que ens vulguin domesticar i matar a les dones i a la classe treballadora, ni penso que sigui adient gastar energies en conformar un moviment feminista que vingui a ser una mena de front nacional que sovint fomenta la idea absurda de que “allà són més nosequé” com si aquí no ho fossin, ni un llarg etcètera. No crec que sigui correcte que necessitem tot això i que ens hi quedem lligades per al final ser absorbides. No crec que sigui inevitable. I no crec que sigui una manera de fer inclusiva, de fet és profundament excloent: s’exclou a les obreres.

No crec que hi hagi cap opció més que no siguin l’acció directa i l’autogestió, idees que no neixen pas del discurs burgès, ni del buit de contingut obrer, ni del dependent del mateix sistema. I això del suport, de la sororitat…amb això filem prim i no el fem barat ja que només es dóna en relacions entre iguals. 

Mireia Redondo Prat