Ha sido un placer, nos vemos en las calles

Me levanto de resaca post Huelga y despistada (en mi línea de desastre he programado mal la alarma y no tengo tiempo de ducharme antes de ir a trabajar). Es momento de cumplir promesas, hechas sobretodo a mi misma: desafiliarme de la CGT. Y esto no es un texto opinable ni debatible, no debatiré con nadie lo que expongo porque si me abro en canal no es para eso. Con que antes del Congreso algunos (no recuerdo si algunas) hicieron cartas públicas, he pensado que el formato me gusta y lo usaré, pero pensé “oye que pasen congresos y Huelga y ya te pones a ello”. Aunque por redes digo lo que me da la gana y siempre me han parecido absurdos los llamamientos al orden. Los motivos de la desafiliación son varios, los detalles escabrosos locales no esperéis que los exponga aquí ya que en la Federación se quedan compañeros a los que quiero y con los que sé que seguiremos construyendo de una u otra manera, por lo tanto los quiero cuidar al máximo. De hecho entré en la Federación Comarcal del Baix Penedès por la faena dentro y fuera de los centros de trabajo que de forma honesta, radical y resiliente realizaban (y realizan) esos compañeros a quien me refiero. La verdad me parece incomprensible y despreciable porqué coño a todos ellos no se les cuida ni se les ha cuidado más. Alguien dirá que ya se sabe, estas cosas de dinámicas internas, y yo le contestaré que ni me interesa ni lo quiero saber y que de votos, porcentajes, fuerzas, energías, momentos, sinergias, arrastres, inercias, sumas y restas ya tuve bastantes que yo soy de letras. Bueno, de sobras sabemos, hablando de estos compañeros de la Federación, que lo que hemos tejido entre nosotras ahí está o sea que no vamos a hacer un drama de esto. De sobra saben que mordiéndome la lengua para preservar la faena que se haga en la Federación estoy haciendo un gran esfuerzo dada mi habitual inexistencia de filtro. Ellos se lo merecen.

Por lo demás se trata de que estoy hasta el coño de luchas de poder y guerras internas que me da igual que se siga negando pero que es evidente que afecta y mucho a todos los sindicatos y federaciones, o casi todos. Afecta colectivamente, claro. Como no va a afectar si precisamente lo que se busca es tener fuerzas y apoyos? Vamos, es obvio, nítido, claro, diáfano y un abc. Precisamente la manía de negarlo, de negar la mayor respecto a maneras de funcionar internas y también respecto a prácticas individuales, o sindicales o de pressing político son lo que más me ha dolido. Que me den la vuelta o me tomen por tonta me irrita profundamente y me hace cuestionarme con quien estoy currando. A cada una le irrita lo que le irrita.

Me parece que dado que no ha habido manera de encajar en debates de espacios del sindicato cosas que me parecen lógicas como el respeto al federalismo, el asamblearismo, al antiautoritarismo, al debate limpio, y una larga lista que me da hasta pereza escribir, pues es una absurdez gastar energía en seguir dándome cabezazos sin puedo gastar esas energías y ese curro en construir anarcosindicalismo y anarcofeminismo donde sea que lo haga.

Me quedo con mis compañeros y compañeras de comarca, que están y que no están, con los que el vínculo no se rompe, y con lo que le comentaba ayer al compañero del que aprendí todo lo he aprendido durante estos años cegeteros: cuando entré el tema del feminismo en la comarca lo llevabais fatal, hoy os preguntáis que qué coño hace un hombre agarrando la pancarta del 8M. Pues creo que entre todas lo estamos haciendo bien.

Ha sido un placer, nos vemos en las redes, en el apoyo, en las calles.

Como ya he comentado a algunos compañeros y compañeras sigo estando disponible para aportar.

Abrazos y anarcofeminismo