MACHISMO Y FASCISMO: DOS HERMANOS A DESTRUIR

Ninguno de los discursos que estamos escuchando y leyendo ultimamente sobre la maldad de las mujeres y nuestra poca veracidad es nuevo, ninguno. Y lo que resulta aterrador y asqueroso al mismo tiempo es que ya sabemos de donde vienen y a donde nos conducen.

¿A quién no le han venido a la memoria los hombres de blanco clamando desde el púlpito que las mujeres llevan a los hombres a la ruina desde los tiempos de Eva y Lilith?

¿A quién no le han venido a la memoria las mujeres republicanas, rojas y rebeldes rapadas, vejadas y violadas por guarras, por perras, por descaradas?

A mi sí! Me he pasado horas digiriendo las barbaridades dichas sobre el caso del Arandina, que son las mismas que las que se dijeron en el caso de la Manada. Y sí! Son las mismas barbaridades que se dicen cuando se cometen violaciones, abusos y malos tratos justo al lado de casa. He estado pensando en qué decir, pero ya hemos dicho tanto, hemos dicho mucho y demasiado. Para mi ya no caben textos correctos, ni técnicos, ni pedagógicos. Lo que hace falta es mirar bien la situación, y la cosa está así: los gérmenes del fascismo y el machismo que nunca se fueron siguen yendo de la mano y aparecen cuando hablamos y decimos lo que hay.

¿Qué sería del fascismo sin el intento de domesticación de las mujeres, de las sexualidades, de las familias? ¿Qué sería del fascismo sin la sensata y silenciosa paridora de soldados y trabajadores patriotas? ¿Qué sería del fascismo sin las mujeres que se comportan y sin la supremacía del patriarca? ¿Qué sería del fascismo sin papá Estado controlador y sancionador hiperbolizado? ¿Qué sería del bienestar de los paters sin la domesticación de las secciones femeninas? ¿Cuánto le duele a este macho de VOX que una mujer le escupa en la cara y le haga tragarse sus palabras? No es nuevo que nos digan lo que nos dicen, que nos teman, que nos insulten, que nos degraden, lo sabemos porque nuestras bisabuelas lo sufrieron y se enfrentaron a ellos incluso con fusiles. ¿Qué haremos nosotras?

Sí. El fascismo se alimenta de machismo. El machismo se alimenta del fascismo. Son dos hermanos siameses a destruir! Sea donde sea y con los medios que sean necesarios! Sin excusas, ni peros, ni “es que pobres”! Si pensamos que no pagaremos caro todas las personas dejarlos pasar ante las agresiones machistas es que no hemos aprendido nada! Nunca los debemos dejar pasar sin plantar cara! Nunca debemos hacerles ninguna concesión! Ni una! Porque ellos no tendrían piedad con nosotres, piedad que por otro lado se pueden meter por dónde les quepa.

Estamos cansadas, asqueadas, cabreadas y lo llevamos acumulando durante siglos! No debatimos! No discutimos! Solo debemos destruirlos! Que teman nuestro miedo y nuestra rabia!

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