Defendiendo la Autodefensa (I)

Este texto consta de tres partes. En ésta se incluye la intro y la parte de análisis. Las siguientes hablarán del concepto de autodefensa/acción directa a no confundir con punitivismo ( autogestión, autoorganización, acción contra el sistema, construcción de espacios, que entendemos por pedagogía…); las herramientas que tenemos ( las limitaciones de los protocolos, la colectivización de la responsabilidad, la creación de prevención y educación, líneas de actuación contra la burocratización…); notas sobre los límites del lenguaje no violento, de los conceptos como sororidad o empatía, señalar a las malas feministas…

INTRO

Quería empezar diciendo “de un tiempo a esta parte estamos en una peligrosa, no diré deliberada porque espero que no, confusión entre autodefensa y punitivismo”, pero sobra el “de un tiempo a esta parte”. Desde que tengo memoria los machismos que sufrimos dentro de los MMSS y la manera de afrontarlos es uno de los debates por excelencia. El método de denuncia y la manera de encararlo, si es que se afronta, dentro de nuestros espacios es una discusión central. Paremos. Volvamos a leer la última frase. Si no os habéis dado cuenta de la tristeza que contiene es que efectivamente nos queda mucho por hacer: el debate SIGUE siendo el método de denuncia de las agresiones que se dan en nuestros espacios y no el hecho de que aun se den agresiones y silencios.

Se está poniendo una enorme cantidad de energía negativa en cuestionar los métodos y esto no es nuevo y ocurre cada cierto tiempo, cada cierto tiempo que uno o varios casos de agresiones salen a la palestra y se mantienen ahí ( y no se acaban de resolver ). Quizás alguien dirá que una respuesta agresiva o violenta a una agresión es funcionar como lo hace el patriarcado. Esto me parece bastante esencialista: plantear que el uso de la violencia es solamente una herramienta patriarcal cuando es precisamente la no respuesta habitual lo que reafirma el sistema. Plantear, por ejemplo, que las mujeres no usamos la violencia es directamente mentira, como lo es el decir que los feminismos no las usan ( solamente hace falta ojear la historia de las mujeres obreras, las mujeres antifascistas o las feministas autónomas ). Precisamente el sistema heteropatriarcal nos expropia de muchas herramientas, una de ellas es el uso de la violencia; nos dice que les mujeres debemos ser y somos pacíficas, inactivas, sumisas, pedagógicas, pacientes, sufridoras etc. Entiendo pues que seguir diciendo que el feminismo es igual a usar métodos no violentos, pacíficos y pedagógicos es seguir perpetuando una serie de estereotipos que se supone que queremos cuestionar.

Así también entiendo que las feministas tenemos más de una herramienta, no solamente una, y que cada herramienta es solo eso, una herramienta, no un objetivo. No nos basamos únicamente en la pedagogía y de hecho cuando hablamos de hacer pedagogía nos podríamos preguntar a quien exactamente necesitamos hacer y queremos hacer pedagogía, o sea, con quién queremos gastar más energía para nuestro objetivo que, salvando las múltiples diferencias, entiendo que sería nuestra liberación, dicho rápido y mal. ¿Haremos pedagogía hacia nosotras mismas? ¿Hacia otras mujeres que serian nuestras iguales ( mujeres precarias de clase trabajadora )? ¿Hacia nuestros compañeros y en espacios mixtos?¿Qué cantidad de energías destinaríamos a cada lugar?

Alguien dirá que después de tanto tiempo de proponer denuncias públicas y acción directa  o colectivización si no ha funcionado quizás tendremos que cambiar. Este argumento cae por su propio peso por el simple hecho que estos métodos casi ni se han puesto en práctica y porque las carencias son más profundas, anteriores y globales, y es eso precisamente lo que hay que abordar ( parecerá simple pero acabar con las opresiones será la única manera de evitar la aplicación de cualquier medida ).

Por último pensemos qué supone para las agredidas convivir con los agresores, o qué supone para muchas saber que tal o cual son unos babosos, machistas, etc y siguen en nuestros espacios. ¿Resultará que el hecho que, por ejemplo, en mi caso, cada vez que vaya al barrio de Sants tenga que preocuparme por si tendré síntomas de estrés post traumático es un sacrificio muy feminista para no dañar al agresor o a los colectivos. Ansiedad por la causa, muy bien, muy innovador no? Creo que utilizamos mucho el “cuidémonos” pero que luego no lo aplicamos o lo usamos de arma arrojadiza para, directamente, justificar la falta de responsabilidad colectiva en nuestras maneras de funcionar.

Alguien dirá que necesitamos construir y que por ese motivo las denuncias públicas y el no aceptar a los agresores en nuestros espacios está muy mal, que es punitivismo. Mantener a machistas y al machismo en nuestros espacios no cambia absolutamente nada ni nos diferencia de cómo va el mundo ni hace temblar las bases del sistema. Es más de lo mismo. Ahora bien, quizás el tema está en los ojos que miran: no aceptar machistas ni machismos en nuestros espacios  NO PARTE DE LA FILOSOFÍA DE CASTIGAR SI NO DE LA NECESIDAD DE CREAR ESPACIOS SEGUROS PARA TODAS. O sea que podemos poner el foco en el que siempre es importante, él, y lamentarnos de que se le pida que se vaya, o podemos desviar el foco, innovar por una vez, y considerar lamentable que una o varias compañeras están mal. A ver, ¿cómo miramos? ¿A quién miramos? Me parece mucho más saludable una gestión o mejor dicho un afrontamiento colectivo y me parece que herramientas mucho más veneradas, como los protocolos, fomentan más el punitivismo. ¿Por qué pienso que es más saludable? Porqué el grupo realmente lo trabaja, no se adhiere simplemente a una mecánica, y al trabajar la cuestión se va avanzando hacia la prevención y sensibilización. El objetivo no es protocolo ni es el taller pedagógico, el objetivo es cero agresiones.

Total que al final me he animado a escribir y esta chapa es solamente la primera parte. Antes de seguir solo quiero decir que sí que es cierto que se ha ido avanzando, que en algunos casos se han encarado las cosas con  mucha dignidad y honestidad, pero que la tónica general es una resistencia colectiva tremenda a usar métodos que no sean o bien legalistas o bien pedagógicos ( entendiendo pedagogía como silencio y sacrificio ), y al mismo tiempo, de manera inevitable, un montón de mujeres con un malestar tremendo y miedo a hacer nada público porque ya saben que las criticarán por haberlo hecho público. Houston tenemos un problema.

ANÁLISIS. VIOLENCIAS DE GÉNERO, ESPACIOS SEGUROS, CARENCIAS

Cuando damos propuestas pensadas para afrontar colectivamente las agresiones y los machismos dentro de nuestros espacios es porque estamos asumiendo que estamos espacios que nos parecen especiales. Se supone que son nuestros espacios de confianza y seguridad. Pensemos por un momento qué significa para nosotres emocionalmente nuestra asamblea/militancia. Nos identifica y mucho. Nos identifica porque es un espacio emocional, con relaciones fuertes, es una postura ante la vida, es lo que somos y el cómo somos. Es así porque queremos crear oasis y semillas de transformación pero también, aunque sea tácitamente, son espacios que por definición no deben tener nada que ver con el mundo hostil que nos rodea. Hemos asumido que no somos seres de luz (¿ lo hemos asumido?) y que no son espacios libres de agresiones, pero eso no significa que tengamos que dejar que ocurran o que tengamos que dejarnos llevar por las mismas dinámicas del mundo hostil. Son espacios muy nuestros en los que, no nos engañemos, depositamos grandes dosis de expectativas de que van a ser confiables, seguros, y donde encontraremos apoyo. Una expectativa que dado el discurso que damos hacia afuera debería de poder ser también exigible internamente. Por eso cuando se da una agresión machista es especialmente doloroso para la agredida y para muchas de nosotras, ya aun es más doloroso el hecho que de manera automática se usen todos los mecanismos de negación, juicio, duda etcétera que desembocan en no creer a la agredida, no admitir la respuesta de la agredida, no tomar medidas, o disciplinar continuamente a aquellas que perturban la “paz social”

Entiendo que también es doloroso, por el mismo significado que tiene para nosotras la militancia o el activismo, para el entorno del agresor que se le pida que abandone el espacio, ya que a menudo estos espacios son nuestra vida. Por eso aparece siempre el “pobre, estará excluido o vetado de un espacio que le encanta, qué hará”. Ah pero es que exactamente eso también le pasa a la agredida pero no nos exclamamos igual. Simplemente damos por supuesto que ella aguantará o que al final las mujeres se van, porque claro como hemos crecido en ambientes machistas y no sabemos exactamente cómo afrontar nada, y resulta que no vemos claro que ÉL tenga que marchar, ELLA al final desaparece. Pero claro, no duele igual que ellas abandonen porque no se lo hemos requerido, no nos escandaliza de la misma forma porque nos autoengañamos pensando que no ha formado parte de ninguna decisión. Pero sí que ha formado parte de una decisión, de un posicionamiento, el de no mover, ni remover, ni tomar determinaciones, todo a costa de las agredidas. Dolorosamente prescindibles por el bien de la paz social. No nos hemos tenido que responsabilizar, no hemos encarado ( ni nosotras ni el grupo ).

Al final la emocionalidad de él y de su entorno son lo importante y la emocionalidad de ella la reprobable. Se entra en la perversión de la imposición de emocionalidades ya que la respuesta emocional de ella no es bienvenida pues perjudica la emocionalidad de él. Y volvemos otra vez a tener que parar y reflexionar sobre  dónde ponemos el foco de la culpa, en quien ponemos el foco de la responsabilidad, en quién el de la permisividad, y entonces veremos cómo quizás estamos innovando muy poco. Hay una perversa imposición de emocionalidades, y digo imposición porque la cosa no está solo en que el agresor ha agredido primero y la agredida simplemente responde como cree adecuado. La cuestión está en quién ha perpetrado un abuso y quién no está en disposición de exigir una comprensión exquisita…Apelar a la emocionalidad del agresor post denuncia pública/respuesta como centro del enfoque mientras se desprecia la emocionalidad de la agredida es una imposición. Se sigue planteando que la agredida es cuestionable y el agresor cuidable. Y esto no significa que no haya carencias en, por ejemplo, como plantear el cuidado de las persones que son cercanas al agresor o al machista y lo quieren, y tienen que pasar un mal trago, pero estas carencias solo nos pueden llevar a pensar como las abordamos para poder completar la manera de colectivizar esto, y de ninguna manera nos debe llevar a dejar de usar todos los medios que tenemos a nuestro alcance, incluyendo la acción directa.

Me parece muy osado decir que no se hace suficiente pedagogía y creo que es un autoengaño más. Aquí tenemos que ser muy serias porque llevamos suficiente tiempo ya como para poder hacer un cómputo completo de todas las charlas, debates, talleres, gestalts, batucadas, exposiciones, documentales, cineforums, lecturas, webs, libros, artículos, jornadas, explicaciones, yo que sé que más. Nunca hemos dejado de hacer o de organizar para tratar el tema de los machismos. De todo hemos hecho y hacemos. Y que unas hagan más cosas de un tipo que de otro no es contradictorio, o sea de la misma manera que no se puede obligar a todas a usar la acción o a exponerse, tampoco se puede hacer lo contrario, y si nos toca reaprender a convivir, pues se reaprende. Y a ver, que después de tanta pedagogía, aun sabiendo que hemos avanzado, también sabemos que EL PROBLEMA sigue estando ahí. Lo que nos pasa es que no da una pereza tremenda y comprensible conflictuar hacia adentro.

Esto que nos pasa de que nos preocupa mucho qué será del agresor cuando nos abandone, mucho más de lo que nos preocupa qué será de la agredida, no es cosa exclusiva de los MMSS, pasa en todas partes. No podemos analizarlo como si lo pudiésemos desligar de todas las dinámicas que se dan cada vez que se señala una actitud machista o un agresor. Si lo miramos como algo anecdótico que nos pasa solo a nosotras lo estaremos vaciando de contenido. Resulta más benévolo y cómodo pero no nos saca del atolladero del que se supone que queremos salir.

Para empezar recordemos siempre que las violencias machistas dentro de las relaciones afectivas i/o sexuales tienen la particularidad de que son perversas porque se dan en espacios y momentos de intimidad y confianza. Por eso están más normalizadas e invisiblizadas, pero por eso son más peligrosas y más difíciles de afrontar. No solo se rompe un espacio/momento de confianza plena para cometer un abuso o traspasar de manera flagrante unos límites, sino que el hecho de que se dé en momentos generalmente íntimos nos hace entrar en el fango de “las versiones”. Ya entraré luego pero solo quiero apuntar que pensar en versiones es pensar en los términos de la justicia burguesa, y dudar de lo que dice la agredida es actuar como actúa el sistema entero, pensar en mediaciones cuando hay abuso o agresión significa poner a la misma altura y consideración a la agredida y al agresor, y esto también es lo que hace el sistema entero. Otra vez no innovamos.

Pero es que además cuando esto pasa en nuestro espacio de activismo o militancia son dos confianzas las que se rompen. Si el espacio no responde la ruptura es enorme. Dos pilares de tu vida, la persona en que confiabas y el espacio en el que confiabas, ya no solamente no son sitios donde agarrarte si te caes, es que directamente han traspasado tus límites y no te han apoyado. Eso no supone reparación ninguna. ¿Dónde está la reparación si no hay espacio de confianza? ¿Dónde está la reparación si es el espacio el que te exige a ti? Será quizás el dolor del grupo el que se verá reparado, pero si aun no entendemos que el dolor del grupo no es el único objetivo y nos olvidamos de reparar lo que ella ha pasado significa que tenemos que reflexionar mucho en qué entendemos por reparación. Y la reparación es uno de los pilares esenciales que no excluye otras herramientas como la Acción Directa.

Los mecanismos que se generan en las relaciones de violencia machista, los mecanismos que empapan nuestras actitudes ante las relaciones largas, cortas, casuales, da igual, tiene que ser observados y tenidos en cuenta cuando encaramos una denuncia por agresión dentro de nuestros espacios, si no estaremos fallando en los mismos puntos siempre. Obviamente si fallamos es porque lo intentamos, que ya es. Alguien dirá que por eso aun tenemos que centrarnos en la pedagogía interna. Pero precisamente porque sabemos que nos equivocamos, que no somos seres de luz, entonces tenemos que entender primero, mucho antes de presionar a la compañera que hace demasiado ruido, que no estamos libres de agresores ni de machismos, ni estamos libres de los miedos que nos generan los conflictos, ni estamos libres del miedo que nos hace aguantar para que el colectivo no nos haga el vacío. De lo que sí nos podríamos librar es de cuestionar de manera continuada a las compañeras que usen la Acción Directa y la denuncia pública, en redes, en colectivos mixtos…Y no es porque no se puedan hacer críticas o aportaciones, es porque poner bajo crítica precisamente a las mujeres que hacen acción y denuncia es simplemente ponerlas en la picota y lo sabemos. Los errores humanos no pueden ser siempre el escudo tras el cual nos escondemos y señalamos a las malas feministas, las del ruido, ni tampoco puede ser nunca una estrategia positiva o feminista. Más tarde entraré en los mecanismos que se dan por parte de los colectivos para no responsabilizarse y que acaban siendo armas contra las feministas ruidosas.

Llevamos trabajando el tema desde hace años desgraciadamente, acompañando a muchas en su resignación, miedo y silencio, a otras en total exposición pública. Y eso nos tendría que hacer reflexionar: aun hay agresiones y agresores. Las agredidas se van, enferman, hay literatura y experiencia para afrontar las agresiones que se ha leído o explicado poco, vemos claro lo que hacen en otros lugares ( las zapatistas o las kurdas ) pero no nos lo aplicamos. Seguramente ha habido una mala transmisión, agotamiento y abandono, y muchos dolores como para estar hablando de lo mismo durante años. También sabemos que son temas y literaturas que cuesta hablar colectivamente. Tenemos los mismos puntos muertos: publicar sí o no, anonimato sí o no ( ojo que no se considera igual que salga el nombre del agresor que el de la agredida, si ella no da el nombre se le resta credibilidad, si sale el nombre de él al pobre se le estropea la vida, vayamos con cuidado porque hay que masticar bien lo que nos pasa ), denunciar fuera o no…pero los casos siguen apareciendo. Confundimos sacar a los agresores con ser policías, dudar de la agredida con ser cuidadosas con el agresor y el grupo, confundimos el chantaje emocional con la sororidad y el cuidado de la integridad del grupo, confundimos herramientas con objetivos etc. Y no pasa nada por confundir siempre y cuando no se convierta en un estado permanente para evitar el conflicto. De hecho el conflicto ya existe, la cuestión es encararlo sin excusas.

Toda confusión, dolor o carencia tiene solución y es reparable, pero que ninguna solución pase por cuestionar la autodefensa y los espacios seguros.

Anuncis

Defensant l’autodefensa (I)

 

Aquest text consta de diferents parts. En aquesta només hi ha la intro i part d’anàlisi. Les següents parlaran del concepte d’autodefensa/acció directa a no confondre amb punitivisme ( autogestió, autoorganització, acció contra el sistema, construcció d’espais, què entenem per pedagogia…); les eines que tenim ( els límits dels protocols, la col·lectivització de la responsabilitat, la creació de prevenció i educació, línies d’actuació contra burocratització ); apunts al voltant dels límits del llenguatge no violent, els límits dels conceptes com sororitat o empatia, assenyalar les males feministes.

INTRO

Volia començar amb un “d’un temps ençà estem en una perillosa, no diré deliberada perquè espero que no, confusió entre autodefensa i punitivisme”, però sobra el “d’un temps ençà”. Des de que jo tinc memòria els masclismes que patim dins els MMSS i la manera d’afrontar-los és un dels debats per excel·lència. El mètode de denúncia i la manera d’afrontar-ho, si és que s’afronta, dins els nostres espais són el nus de la discussió. Parem. Tornem a llegir la darrera frase. Si no us heu adonat de la tristesa que conté és que efectivament ens queda molt per fer: el debat CONTINUA essent el mètode de denúncia de les agressions dins els nostres espais i no el fet que encara hi hagi agressions i silencis.

S’està posant una enorme quantitat d’energia negativa en qüestionar els mètodes i això no és nou i passa cada cert temps, cada cert temps que un o diversos casos d’agressions surten i es mantenen a la palestra (i no s’acaben de resoldre). Potser algú dirà que una resposta agressiva o violenta a una agressió és funcionar com el patriarcat. Això em sembla bastant essencialista, plantejar que l’ús de la violència és únicament una eina patriarcal quan resulta que la no resposta en general el que causa és una reafirmació del mateix sistema. Plantejar per exemple que les dones no usem la violència és directament una mentida, igual que ho és dir que els feministes no la usen ( només cal mirar la història de les dones obreres, les dones antifeixistes o les feministes autònomes ). Precisament el sistema heteropatriarcal ens expropia de moltes eines, entre elles l’ús de la violència, ens diu que les dones hem de ser i som pacífiques, inactives, submises, pedagògiques, pacients, patidores etc. Entenc doncs que seguir dient que el feminisme és igual a usar mètodes únicament no violents, pacífics i pedagògics és seguir perpetuant una sèrie d’estereotips que se suposa que volem qüestionar.

Així, també entenc que els feminismes tenim més d’una eina, no només una eina i que cada eina és només això, una eina i no pas un objectiu. No ens basem únicament en la pedagogia i, de fet, quan parlem de fer pedagogia podríem preguntar-nos a qui exactament necessitem i volem fer més pedagogia, o sigui, amb qui volem gastar més energia per al nostre objectiu que, tot i les múltiples diferències, entenc que vindria a ser el nostre alliberament dit ràpid i malament. Farem pedagogia cap a nosaltres mateixes? Cap a les altres dones que serien les nostres iguals ( dones precàries de classe treballadora etc )? Cap als nostres companys i en espais mixtes? O sigui, quines energies destinaríem a cada lloc?

Algú dirà que si després de tant de temps de proposar denúncies públiques i acció directa i col·lectivització, si no ha funcionat potser que canviem. Aquest argument cau pel seu propi pes pel simple fet que aquests mètodes quasi ni s’han posat a la pràctica i perquè les mancances són més profundes, anteriors i conjuntes, i aquestes són precisament el nus a abordar ( semblarà simple, però acabar amb les opressions serà la única manera d’evitar haver d’aplicar cap mesura ). Per últim, parem-nos a pensar què suposa per les agredides conviure amb els agressors, o què suposa per a moltes saber que tals o quals són bavosos, masclistes etc i que segueixen en els nostres espais. Resultarà que el fet que, per exemple, en el meu cas, cada cop que vagi al barri de Sants hagi de témer si tindré símptomes d’estrès post traumàtic, és un sacrifici molt feminista a fer per a no fer mal a l’agressor o als col·lectius. Ansietat per la causa, molt bé, molt innovador oi? Crec que utilitzem molt les expressions com “cuidem-nos”, però que després o no hi pensem o les usem d’arma llancívola per directament justificar la falta de responsabilitat col·lectiva en les nostres maneres de funcionar.

Finalment algú dirà que necessitem construir, i que per això les denúncies públiques i el no acceptar agressors als espais està molt malament, que és punitivisme. Mantenir els masclistes i el masclisme en els nostres espais no canvia absolutament res ni ens diferencia de com està el món ni fa tremolar els fonaments del sistema. És  més del mateix. Ara bé, potser el tema està en els ulls que miren: no acceptar masclistes ni masclismes als nostres espais NO PARTEIX DE LA FILOSOFIA DE CASTIGAR SI NO DE LA NECESSITAT DE CREAR ESPAIS SEGURS PER A TOTES. O sigui que podem posar el focus en que sempre és important, ell, i lamentar-nos de que se li demani que marxi, o podem desviar el focus, innovar per una vegada, i considerar lamentable que una o diverses companyes estiguin malament. O sigui, com mirem? A qui mirem? Trobo una mecànica molt més saludable la gestió col·lectiva o afrontament col·lectiu i trobo que eines massa venerades com els protocols realment fomenten més el punitivisme. Perquè trobo que és més saludable? Perquè el grup realment ho treballa, no s’adhereix simplement a una mecànica, i en treballar el tema avança cap a la prevenció i sensibilització. L’objectiu no és el protocol ni és el taller pedagògic, l’objectiu és zero agressions.

Total, que mira al final m’he animat a escriure i aquesta xapa és només la primera part. Abans de seguir només vull dir que sí que és cert que s’ha anat avançant, que en alguns casos s’han encarat les coses amb molta dignitat i honestedat, però que la tònica general és una resistència col·lectiva tremenda a usar mètodes que no siguin o bé legalistes o bé pedagògics ( entenent pedagogia com a silenci i sacrifici ), i al mateix temps, de manera inevitable, un  munt de dones amb un malestar i amb temors a fer públic el que tal o qual els ha fet perquè saben que les criticaran per haver-ho fet públic. Houston tenim un problema.

ANÀLISI. VIOLÈNCIES DE GÈNERE, ESPAIS SEGURS, MANCANCES

Quan donem propostes per a afrontar col·lectivament les agressions i els masclismes dins dels nostres espais és perquè estem assumint que estem en espais que ens són especials. Se suposa que són els nostres espais de confiança i seguretat. Pensem per un moment sobre què significa per nosaltres emocionalment la nostra assemblea/militància. Ens identifica i molt, ens identifica profundament perquè és un espai emocional, amb relacions fortes, és una postura davant de la vida, és el que som i el com som. És així perquè volem crear oasis i llavors de transformació però també, encara que sigui tàcitament, són espais que, per definició, no han de tenir res a veure amb el món hostil que ens envolta. Hem assumit que no som éssers de llum ( ho hem assumit? ) i que no són espais lliures d’agressions, però això no significa que haguem de deixar que succeeixin o que haguem de deixar-nos endur per les mateixes dinàmiques del món hostil. Són espais molt més nostres en els que, no ens enganyem, dipositem grans dosis d’expectatives de llocs confiables, segurs, on trobarem suport. Un expectativa que donat el discurs que traiem cap enfora hauria de ser també exigible internament. Per això quan s’hi dóna una agressió masclista és especialment dolorós per a l’agredida i per a moltes de nosaltres, encara és més dolorós que de manera automàtica es despleguen tots els mecanismes de negació, judici, dubte etc que desemboquen en no creure a l’agredida, no admetre la resposta de l’agredida, no prendre mesures, disciplinar contínuament aquelles que pertorben la pau social.

Entenc que és també dolorós, pel mateix significat que apuntava que és per nosaltres la nostra militància o activisme, per l’entorn de l’agressor que se li demani que abandoni l’espai, perquè molt sovint aquests espais són la nostra vida. Per això sense excepció apareix el “pobre, serà exclòs o vetat d’un espai que li agrada molt, què farà?”. Ah, però és que això li passa exactament a l’agredida, però no ens exclamem igual, simplement donem per suposat que ella aguantarà o que al final moltes dones marxen, perquè és clar, com que hem crescut en ambients masclistes i com que encara no sabem exactament com afrontar, i no veiem clar que ELL hagi de marxar, ELLA, al final desapareix. Però és clar, no ens fa el mateix mal que elles abandonin perquè no els hi hem requerit, no ens escandalitza de la mateixa manera perquè ens autoenganyem pensant que no ha format part de cap decisió. Però sí que ha format part d’una decisió, d’un posicionament, la de no moure, ni remoure, ni prendre determinacions a costa d’ella/elles. Dolorosament prescindibles pel bé de la pau social. No ens hem hagut de responsabilitzar, ni encarar ( ni amb el grup  ni amb nosaltres ).

Al final l’emocionalitat d’ell i del seu entorn és la important i l’emocionalitat d’ella la reprobable. S’entra en la perversió de la imposició d’emocionalitats, ja que la resposta emocional d’ella no és mai benvinguda ja que perjudica l’emocionalitat d’ell. I tornem altre cop a haver de parar i reflexionar sobre a qui posem el focus de la culpa, a qui posem el focus de la responsabilitat, a qui posem el focus de la permissivitat, i veurem que potser no som tan innovadores. Hi ha una preversa imposició d’emocionalitats,  i dic això d’imposició d’emocionalitats perquè la cosa no està només, que també, en que l’agressor ha agredit primer i l’agredida simplement respon com creu adequat. La qüestió està en qui ha perpetrat un abús i en qui NO està en disposició d’exigir una comprensió exquisita… Apelar a l’emocionalitat de l’agressor post denúncia pública/resposta com a centre de l’enfocament de la gestió, mentre es denosta l’emocionalitat de l’agredida és efectivament una imposició. Es continua plantejant que l’agredida és qüestionable i l’agressor cuidable. I això no significa que no hi hagi mancances, per exemple en com podem plantejar la cura de les persones que estan a prop de l’agressor o el masclisme i se l’estimen, i han de passar també per un mal tràngol, però aquestes mancances només ens poden portar a pensar com les abordem per a poder completar la manera de col·lectivitzar això, i en cap cas ens ha de portar a deixar d’usar totes les eines que tenim a l’abast, inclosa l’acció directa.

Em sembla molt agosarat dir que no es fa prou pedagogia i crec que és un autoengany més. Aquí hem de ser molt serioses ja que portem el temps suficient com per poder fer un còmput complet de totes les xerrades, debats, tallers, teatres, gestalts, batucades, exposicions, documentals, cineforums, lectures, webs, llibres, articles, jornades,explicacions, jo que sé que més ja etc que mai hem deixat de fer o organitzar per a tractar la qüestió dels masclismes. De tot hem fet i fem. I que unes ho facin més que altres no és contradictori, o sigui de la mateixa manera que no es pot obligar a totes a usar l’acció o a exposar-se, tampoc al revés, i si ens toca reaprendre a conviure, ens toca. I després de tant, sabent que sí, que hem avançat, també sabem que EL PROBLEMA, segueix estant aquí. L’únic que potser ens passa és que ens fa una pena i una mandra tremendes, comprensibles, el conflictualitzar cap endins.

Això que ens passa de què ens preocupa molt què serà de l’agressor quan ens abandoni, molt més del que ens preocupa què serà de l’agredida, no és cosa exclusiva nostra, passa arreu. No podem analitzar-ho com si ho puguéssim deslligar de totes les dinàmiques que en general es despleguen cada cop que hi ha una actitud masclista i un agressor assenyalats. Si ho mirem com una mena de cosa anecdòtica que ens passa a nosaltres simplement ho estarem buidant de contingut, que resulta més benèvol i còmode, però no ens treu pas de les zones de les que se suposa que volem sortir.

Per començar, recordem sempre que les violències masclistes dins de les relacions afectives i/o sexuals tenen la particularitat de que són perverses perquè es dónen dins els espais i moments de confiança i intimitat. Per això, per una banda, estan més normalitzades i invisibilitzades, però per això són més perilloses i més difícils d’afrontar. No només es trenca i s’aprofita un espai/moment de confiança plena per a cometre un abús o traspassar de manera flagrant uns límits, si no que el fet que sigui en moments generalment íntims entrem en el fang de “les versions”. Ja hi entraré després, però només apunto que pensar en versions és pensar en termes de justícia burgesa, i dubtar del que diu l’agredida és actuar com tot el sistema actúa, pensar en termes de mediacions quan hi ha abús o agressió vol dir que es posa a la mateixa consideració agressor i agredida, i això novament és el que fa el sistema sencer, per tant, novament no innovem.

Però és que a més a més quan això passa en el nostre espai d’activisme o militància són dos espais de confiança els que es trenquen. I si l’espai no respon, el trencament és enorme. Dos pilars de la teva vida, la persona en la que confiaves i l’espai en el que confiaves, simplement ja no només no són llocs on agafar-te quan caus, és que directament han traspassat els teus límits i no t’han recolzat. Això no és reparació ninguna per ella. On està la reparació si no hi ha espai de confiança? On està la reparació  si a sobre és l’espai el que t’exigeix a tu? Si de cas, serà el dolor del grup el que es veurà reparat, però si encara no entenem que no és l’únic objectiu i ens oblidem de reparar el que ella ha passat, és que hem de pensar molt en què entenem per reparació. I la reparació  és un dels pilars essencials que no exclou altres eines, com l’acció directa.

Els mecanismes que es generen en relacions de violència masclista, els mecanismes que amaren les nostres actituds davant les relacions llargues, curtes, casuals, és igual, han de ser observats i tinguts en compte quan ens encarem a una denúncia d’agressió dins els nostres espais, si no estarem fallant en els mateixos punts sempre. Òbviament si fallem és perquè hi intentem, que ja és. Algú dirà que per això encara hem de centrar-nos en la pedagogia interna. Però precisament perquè sabem que ens equivoquem, que no som éssers de llum, llavors el primer que hem d’entendre, molt abans de pressionar la companya per què fa massa soroll, és que no estem lliures d’agressors ni de masclistes, ni estem lliures de les pors que ens fa el conflicte, ni estem lliures de la por que ens fa aguantar que el col·lectiu ens faci el buit per fer massa soroll. Del que si podríem ser lliures és de qüestionar de manera continuada a les companyes que usen l’acció directa i la denúncia, pública, a xarxes, a col·lectius mixtes. I no és perquè no es puguin fer crítiques o aportacions, és perquè posar sota crítica les dones que fan acció i denúncia és simplement posar-les a la picota i ho sabem. L’errabilitat humana no pot ser sempre un escut rera el qual amagar-nos i l’assenyalar les males feministes, les del soroll, tampoc pot ser mai una estratègia ni positiva ni feminista. Més tard entraré en els mecanismes que ja han estat analitzats que es despleguen per part dels col·lectius per a no responsabilitzar-se i que acaben essent també armes contra les feministes sorolloses.

Portem treballant el tema des de fa anys, malauradament, acompanyant a moltes en resignació, por i silenci, i a altres en total exposició pública. I això ens hauria de fer reflexionar: encara hi ha agressors i agressions, les agredides marxen, emmalalteixen, hi ha literatura i experiències d’enfrontar les agressions que s’han explicat o llegit poc, veiem clar el que fan a altres indrets ( les zapatistes o les kurdes ) però no ens ho apliquem. Segurament hi ha hagut una manca de transmissió d’experiències, un esgotament i abandó, i molts dolors com per estar parlant del mateix durant anys. També sabem que és un tipus de temes i de literatura que costa dins els col·lectius. Tenim els mateixos punts morts de fa temps: publicar sí o no, anonimat sí o no ( ull, no es considera igual que surti el nom de l’agressor que el de l’agredida, si ella fa un manifest anònim no té credibilitat, si surt el nom d’ell, pobret que se li espatlla la vida, parem compte perquè en tots aquests assumptes cal mastegar bé tot el que passa ), fer-lo fora sí o no…però els casos segueixen apareixent. Confonem fer fora agressors amb ser policies, dubtar de l’agredida amb ser curosos amb l’agressor i el grup, confonem el xantatge emocional amb la sororitat i el cuidar el grup i la seva integritat, confonem eines amb objectius etc. I no passa res per confondre, sempre i quan això no sigui un estat permanent per evitar conflictuar. Bé, de fet el conflicte simplement ja hi és, la cosa és encarar sense excuses.

Tota confusió, dolor, mancança, és solucionable i reparable, però que cap solució passi per qüestionar l’autodefensa, els espais segurs.

Serrat, Kayak, el masclisme, el sexisme i altres herbes

Escric aquest article amb el vestit dels diumenges i les calces d’anar al metge, o sigui de gala, perquè no escric cada dia un article dedicat a un HONORABLE REGIDOR del poble de Cunit. No passa cada dia això, entendreu el meu estat de nervis. I de fet espero poder fer que el senyor Martín Grondona m’entengui, doncs potser el meu llenguatge no li sigui comprensible perquè potser no arribo a la seva alçada de regidor honorable i magnànim. Tot i així m’arriscaré i provaré de fer-me entendre, a veure si hi arribo eh! Va, som-hi!

Vaig tenir el gran honor de llegir un il·lustre article –que penso que el veïnat hauria de demanar que el guardessin a la biblioteca al costat dels incunables- en el que l’HR (d’ara endavant  el senyor Martín Grondona serà l’HR d’honorable regidor) parlava, no, no, desplegava un interessantíssim i format discurs sobre el masclisme i el sexisme. No hi ha res més didàctic i edificant que un home molt i molt informat i format sobre sexisme i masclisme parlant d’aquests. Segur que ell sap molt  bé què és això del mansplaining oi? No caldrà que li expliqui, doncs, que aquest terme es refereix a tots aquests homes que tendeixen a explicar-nos a les dones què hem de fer, què és masclisme i què no, què és feminisme i què no i quin és el bon feminisme i les bons comportaments femenins. Jo sé que vostè és tant magnànim que això ja ho sap i que sap discernir.

Em vaig preocupar molt i molt quan vaig veure que deia que li havien tret frases de context per acusar-lo, HR, de sexista. Suposo que no es referirà vostè a “deberías seguir haciendo gym y mucho Trabajo aeróbico, porque has engordado un montón!!!! (cares rient) pero te queda bien, porque si no las arrugas a tu edad se empiezan a notar”. O que no estarà parlant de “hermana de tal y cuñada de cual … desesperadamente, que con su peinado platinado, sus zapatos caros dorados, sus colgantes, su perfume barato y sus aros semirrefinados y un pantalón dos tallas menos, esta señora ya un poco mayor, se cree que puede ser” o a “maquillada como si tuviera 20 años”. Jo espero que no estigui vostè parlant d’aquestes frases que són dignes d’un debat d’alta política, que són arguments polítics de pes en un debat. Espero que no perquè com que jo sé que vostè il·lumina les consciències de les veïnes de Cunit sé que sap que això en qualsevol context és sexisme pur i dur. Si vostè es pensa que això és debat, que això demostra intel·ligència alguna, que això es una manera de deixar noquejat la rival s’equivoca. Això és fomentar els mandats estètics socialment establerts pels quals:

Una dona ha d’estar prima i/o tonificada. En fi que ha d’estar “bona” per a que els ulls masculins la contemplin

Una dona només es pot lluir de manera discreta quan ja té certes edats ( quines?) i a més és un home el que ens ha d’explicar a quines edats estem divines i a quines no

Una dona que porta roba ajustada l’ha de portar quan estigui com un figurí i/o jove ( en plan carn fresca i dona florera ) o aguantar les crítiques

Les crítiques al nostre físic ens han d’enfonsar a nivell intel·lectual o social perquè representa que les dones som només o sobretot un cos sobre el qual opinar. Sobretot si ets un home.

Ens interessen sobre manera les opinions dels homes sobre el nostre físic i les nostres edats. I que ens vestim i vivim per a complaure els homes.

A això se li diu pressió estètica, sé que vostè sap que existeix aquest terme. Jo crec que no pensaria mai, vostè, HR ja que és el més llest regidor del Baix, que les dones no tenim dret, a aquestes alçades de la pel·lícula, a vestir-nos com ens surti de la figa, potser volem tenir la figa apretada, o ample o a l’aire, però vaja, suposo que vostè suposa que anem al gimnàs si ens surt de l’arc del triomf i que no estem pendents de si vostè, honorable regidor, o un altre il·lustre personatge masculí, ens mira. Tot i així , miri HR, gràcies per aquests consells tan dignes de la molt alliberadora revista Cosmopolitan. De debò sense els seus consells no sabria com tirar endavant amb els mitxelins, les estries, arrugues i altres imperfeccions femenines corporals a eliminar de la faç de la terra amb una bona tonificació. Les cuixes que s’enceten al caminar són el nostre enemic.

Sé, però, ho sé, ho sé, que el problema el té la resta del món que no l’ha entès bé. Sé que no deu ser fàcil acceptar que un regidor de poble sigui tant excels. No deu ser fàcil.

Sé que quan salta d’un tema a l’altre utilitzant frases i tòpics fàcils per a explicar que vostè no ha fet comentaris sexistes sinó que la resta del món no capta les seves subtileses honorables, no ho fa per despistar ni per desviar l’atenció o fer una mena de populisme barat. No! Déu me’n guardi! Ho fa perquè ho puguem entendre ja que el populatxo no hi entén de certes coses.

Parla del Serrat i una cançó en la que xerra de magrejar una noia i que qualsevol dia es pot acusar al cantautor de masclista. I que quin embolic. Jo, de veritat, sé que vostè sap que des de fa molts i molts anys existeix un moviment feminista que és el que ha aconseguit fer avenços socials en matèria de drets de dones, per exemple. També és el que analitza i ens fa parar atenció al voltant de totes les coses que abans consideràvem normals i guais i que ara podem veure que són masclistes. Ens ensenyen també que la crítica és sana i necessària i que no hi ha cap personatge lliure de masclisme ja que ens hem educat en una societat masclista. I que si cal dir “aquest cantant/científic/il·lustre pensador/honorable regidor és masclista”, doncs es fa. I es fa perquè no hauria d’existir això del poder o autoritat absoluta i no poder criticar el masclisme d’un o l’altre. I es fa perquè, que punyetes, tenim tot el dret. Sobretot hi tenim tot el dret les que treballem des de fa anys el tema de les violències de gènere en silenci o fent soroll, i les que el vivim com a dones. Òbviament. I sense demanar permís ja que fer-ho seria de manses i submises. Però, bah, poso la mà al foc que vostè coneix els moviments de dones que han lluitat des dels temps dels grecs i romans, que sap què és el consentiment, com sap qui són aquests de la Manada que realitzen violacions col·lectives i representen només una petita part de la cultura de la violació implantada en aquest estat. Sé que no utilitzaria un nom com Manada sabent que pot ferir sensibilitats.

Sé que sap que denunciar actituds sexistes es pot fer de mil maneres, des de la legal a la crítica, el boicot, l’escrit, la manifestació, perquè sé que com a bon demòcrata vostè sap que de maneres de denunciar i acabar amb el masclisme n’hi ha moltíssimes més que la denuncia legal.

I sé que li importarà moltíssim no ser masclista, no fer comentaris masclistes ni tenir actituds masclistes ja que la regidoria d’Igualtat depèn de vostè. Sé que el consistori el faria rectificar en bloc. Que tot és molt correcte.

Sé que la feina que fem moltes dones de la comarca des de fa anys amb la prevenció i la sensibilització contra les violències de gènere no serà vostè que la tiri pel terra amb uns comentaris que podrien semblar sortits d’un ego que no cap enlloc.

I sé, per acabar, que segurament li importi un rave el que li digui ja que potser li molesta que sóc anarcofeminista, anarcosindicalista, que de vegades em deixo pèls a l’aixella o al bigoti, i que la feina o lluita que estigui portant a terme se la passa per la planta dels peus com es passa per allí la feina que han fet les dones al llarg de la història. Però a mi tampoc m’importa gaire. De fet no m’importa gens. No ens importa gens perquè estem divines de la muerte en la nostra dignitat suprema. Només estava esperant arribar al final de l’article per dir-li:

Ep! Espolsa’t una mica aquí, que t’hi ha quedat una mica de caspa!

Gràcies

 

Moralina:

Quien se matxopica, femiajos come

SOBRE EL PROCESO CON LOS ITACA BAND

 

 

Normalmente escribo en catalán y luego busco un hueco para ir traduciendo artículos de mi blog al castellano (así está el pobre, a medias). Pero esta vez lo haré al revés para ser práctica. Bueno y también porque llevo un año intenso, estamos ya a julio, hace calor, y quiero cerrar temas y descansar un poco.  Con este texto, pues, voy cerrando del todo lo que aún me queda dentro del proceso de la agresión machista e Itaca Band.

Con el Grupo de Autodefensa Feminista hicimos un texto, que más adelante enlazo, diciendo lo que pensamos de la cuestión, de la agresión y de la postura del agresor y de la banda musical (ya que el agresor forma parte de la banda).  Para resumir, aunque la historia lamentablemente no difiere de otras tantas, diré que: hubo una agresión, se intentó silenciar o relativizar, un grupo de chicas ( agredidas y grupo de apoyo ) optaron por hacerla pública mediante una acción, éstas y las que difunden la acción por las redes son insultadas y amenazadas públicamente, llega el tema a colectivos de EH y Galiza que deciden suspender sus conciertos con ellos ( cosa que aquí aún no ha pasado ), se hace un proceso de debate de manera paralela sin las agredidas, ni el grupo de apoyo, ni las que han sido insultadas al difundir y bajo premisas incompletas que luego explicaré, el proceso se da por cerrado sin que las agredidas lo sientan como cerrado ni cerrado en condiciones, de este proceso nada se sabe a nivel público ni a nivel de (al menos) muchos colectivos. En fin, lamentablemente es un proceso que se lleva igual de mal que  muchos de los procesos que se han dado a lo largo de los años. Queda como en un limbo, mal cerrado, con las agredidas mal, con el grupo de apoyo y las que difundimos mal, y con aquel aire de “aquí no ha pasado nada”.

Bien. Un año aproximadamente después de todo esto no enteramos que Itaca band viene a tocar a nuestra comarca y decidimos hacer saber/recordar que no son bienvenidos por todo lo explicado anteriormente. Después de dar este mensaje públicamente Itaca Band nos invitan a quedar para resolver la cuestión. Nosotras accedemos a tener un encuentro con una serie de puntos que les exigiremos. Y de todo este proceso nosotras sacamos este texto que he mencionado antes que resume lo que nos parece todo:

ENLLACE: https://www.facebook.com/mireia.redondoprat/posts/1483065091779182

Aun así no entramos ni queremos entrar en los juegos en los que se entró en la conversación pero yo sí que necesito sacarme esto de dentro y además creo que necesitamos a nivel colectivo (en general) que se hable de estos argumentos, debates y términos no solo para entender las reacciones que podamos tener, también para ver todo lo que nos falta para encauzar bien las cosas. No entramos en el juego  de encarar dos “versiones” como si éstas fueran iguales. No entramos en el laberinto  confuso de todo lo que nos parece que sea posible que sea a lo mejor un malentendido que no se entiende porque no lo llegamos a comprender ya que… etc. Tenemos la elegancia de no hablar de los argumentos que nos dieron porque ese texto no es el momento ni tiene ese objetivo. Pero yo ahora sí que voy a exponer lo que se nos dijo.

Entiendo que la sororidad es un concepto profundo. Requiere no poner en duda la agresión pero también requiere mucho más, requiere de algo precioso, práctico y que sí que encaje con el “cuidarnos” más allá de los discursos y las palabras bonitas. Requiere el intentar, procurar, que las agredidas se sientan tan bien como nos sea posible, seguras, con confianza, un poco sanadas. Que ellas, que al fin y al cabo podemos ser nosotras o hemos podido ser nosotras, digan que les ha gustado el texto del Grupo de Autodefensa y que se han sentido apoyadas me hace feliz como compañera, como hermana, como sujeta política. Es un logro, un avance, un momento luminoso ante la hostilidad, un “no las he vuelto a agredir”, un “yo te creo hermana” de verdad, un abrazo sanador, es construir, cogernos de la mano para seguir adelante, un ser un poco más fuertes. Y eso que parece tan sencillo de contar no parece tan fácil de realizar. Este concepto de la sororidad, del famoso apoyo mutuo, me lleva a no moverme de mi lugar en ningún momento del proceso y de la conversación con la banda de música, y ese lugar es el apoyo y la credibilidad de las agredidas. A saber:

  • Durante la conversación dicen cosas contradictorias respecto de la agresión. Dicen “no es que pongamos en duda…pero”. Y añaden varias cosas como “pero es que nunca hemos sabido que pasó porque ellas no han querido hablar”. Y también hay un momento en el que dicen que hay “una versión muy diferente de lo que pasó en ese momento”, y que habría que hablar. Me resulta muy confuso y complicado este no dudar y dudar al mismo tiempo. Me resulta confusa decir que no se duda PERO. Me resulta complicado imaginar que trabajo de reflexión i de deconstrucción se ha podido hacer (pues nos comentan que se ha hecho un trabajo de reflexión y que nosotras debemos creer a ciegas en esto) si meses después se dicen que no se sabe que pasó o que hay otra versión. Es más me resulta poco seguro que se nos diga, de nuevo, que la culpa de que el proceso no haya salido bien sea de que las agredidas no han hecho, no han dicho, han hecho o han dicho. A mí me parece normal que las agredidas no quieran hablar con el agresor ni con un entorno que se mostró hostil o no las creía o cerró filas. Aún más si en ese momento no hay un reconocimiento explícito de la agresión, si esto no existe no hay sanación o reparación posible. No hay mucho de qué hablar. Y en todo caso no se están estableciendo las condiciones que garanticen que la conversación va a ser segura, no violenta para ellas, confortable y no agresiva. Para mí esto es un ABC. Y en otros procesos gordos (como el de La Torna, leed y buscad en redes La gota que fa vessar el got) ya se daban estas malas condiciones, ya se hicieron análisis, ya se propusieron maneras de actuar. Si no se empieza bien se acaba mal, y exigir constantemente a las agredidas para estar nosotrxs tranquilxs no es ni mucho menos una manera de funcionar.

Respecto a las versiones.  Vamos a ver, poner a la misma altura las “versiones” es actuar de la misma manera coja y parcial con la que actúa el sistema judicial/legal actual (las agredidas tienen que repetir una y otra vez la agresión, se tienen que justificar, probar que no mienten, estar a merced de los machismos o prejuicios varios de lxs que están en la estructura/circuito). Y además es presuponer que las dos son igual de válidas y eso de normal fomenta  tópicos desagradables y machistas en los que se apoyan los silencios sociales ante las agresiones: exagera, era una fiesta, ella se puso demasiado nerviosa, no siempre dicen la verdad. Siempre resultamos ser el problema. Empatizar con el agresor y no con la agredida, aunque sea para cerrar filas, es un problema y a la vez una práctica social extendida y terrible. Y en ello se apuntalan todos los bloqueos ante los intentos de gestión colectiva de los casos de agresión dentro y fuera de los movimientos sociales. Recurrir a esos argumentos indica que el trabajo de reflexión tiene que ser largo, largo. Recordemos que pasa cuando “nos enteramos” que un amigo  o compañero es denunciado de una manera u otra por agresión: “pues a mí me parece muy majo”, “un mal día”, “ella tiene tela”, “no sé es que yo le conozco y no lo veo capaz”.  ¿De verdad nos ponemos luego las manos a la cabeza cuando hay agresiones?

Nos comentaron que cuando vieron los carteles (la acción fue colgar unos carteles diciendo que el grupo de música eran agresores) se pusieron en contacto con las agredidas. Nos dijeron que no tenían intención de dudar de ellas sino de pedir qué querían ellas. Nos dijeron que nos les exigieron un reconocimiento de la agresión (¡!!!!!!!!), que solo les pidieron hacer un trabajo de reflexión sobre su masculinidad. Por favor,¿ alguien más ve, como yo, que es un poco raruno o absurdo que hacer un trabajo sobre la masculinidad tras una agresión no requiera el reconocimiento de la agresión? Creo que no hace falta profundizar sobre esto. No hay más preguntas señoría.

  • Nos comentaron que no podían atender nuestra petición de hacer un texto público explicando que hubo una agresión, insultos posteriores, rechazando todo ello y haciendo cierto llamamiento a que no ocurran estas agresiones y reacciones, porque ya habían hecho un proceso con Rumb a Gaza. Que entendían que es una plataforma con muchos colectivos que es suficiente paraguas y muy legítimo y que ya deberíamos de tener bastante. Ellxs se escudaban en eso para no aceptar lo que les pedíamos y nos insistían en que deberíamos de tener suficiente con eso, con un documento de una página que nos pasaron. Ya, pero es que, insisto, si las agredidas no están bien, pues no me parece suficiente, y me da igual quien lo firme o quien sea el paraguas. De hecho me resultó bastante impositivo e incómodo este afán por tirarnos por la cabeza un conjunto de no sé cuántos colectivos como si por ser no sé cuántos o conocidos en la ciudad de Barcelona tuvieran que ser el premio nobel de la gestión colectiva de agresiones machistas. Más cuando las gestiones colectivas se han llevado fatal. Y más, vuelvo a insistir, si las agredidas no están bien y si parten de premisas extrañas como la no necesidad de reconocer la agresión (¡!). Hay que ser un poco humilde, lo que cuentas son las agredidas, el resto se puede y se debe cuestionar y no utilizar de parapeto argumental. Nos dijeron que no podían ir dando explicaciones a cada sitio que iban. Y por eso lo del documento que dice que certifica que se comprometen a realizar un trabajo. Para empezar en el documento hay un punto que dicen que sí se comprometen a dar explicaciones cuando haga falta.  Y además es que tenemos todo el derecho a saber quién viene a tocar porque nos queremos sentir seguras y un documento con dos frases y una firma no nos explica qué piensan de las agresiones (que ya se vio en la conversación) ni que trabajo en concreto han hecho (que no nos contaron). Solo nos decías que ese proceso y ese documento debía ser suficiente para nosotras. Pero es que siguiendo con lo de la sororidad antes de hablar con ellos hablamos con las agredidas. Si ellas no están cómodas ni bien con nada, ni con este proceso ni con las respuestas o posturas recibidas no tenemos por qué creer ciegamente en ningún documento. Sería pasar por encima de ellas nuevamente. Y si incluso durante la conversación Itaca band admite que igual puede ser que este proceso no se hiciera bien, pues igual hay que revisar. Y aun así decían que no se debía revisar nada para que los colectivos no se vieran cuestionados. El hecho de que las agredidas sí que se vieran cuestionada sigue siendo secundario. Justo al publicar el texto del Grupo de Autodefensa una compañera  nos contó que las compañeras feministas de Rumb a Gaza forzaron el proceso (dato interesante el “forzar” que desmonta un poco el relato bien intencionado de Itaca Band). Pero se hizo bajo la sugerencia/exigencia del grupo musical (entiendo que todo su proyecto y entorno) de que nada se publicara. Y aun así nada se sabe de lo que han podido reflexionar. Y aun así si nada se hace público nada sabemos el resto del mundo. Y aun así no quieren explicarse cuando se les pregunta porque dicen que no pueden ir explicándose cada vez. Vamos a ver esto es un bucle. Y lo peor, lo más gordo a analizar y que se repite en otros muchos procesos colectivos: por mucho que se pusiera buena intención si no se cierra bien, si las agredidas no están bien, si parte de apoyarse en que se supone que las agredidas no piden un reconocimiento, si parte de aceptar las exigencias del agresor, lo siento, no empieza bien. NO me parece muy acogedor ceder a condiciones del agresor, o sea como va esto, ¿si no aceptas mis condiciones no admito nada y/o no hago un trabajo de reflexión? Eso aparte de ser un chantaje burdo no garantiza para nada que se haga un trabajo con ganas de hacerlo. O es que andamos todavía demasiado atentxs a escuchar lo que le pasa o le puede pasar al agresor sin plantearnos que eso implica lamentablemente pasar por encima de las agredidas. O es que andamos todavía muy atentxs a la imagen pública de los agresores aunque eso comporte pasar por encima de la imagen pública de las agredidas y las que apoyan o difunden. Cuidarnos no es hacer un proceso y ya está, hacer un proceso que nos repare nuestras dudas o heridas pasando por encima de las agredidas, o hacer un proceso y plantear que está cerrado aunque las agredidas no se sientan bien con eso. Es que no tiene ninguna lógica, ni cuidado.

A todo esto la práctica totalidad de la conversación, de ocho y veinte aproximadamente a diez, giró en torno a:

-Victimizarse: con que no sabíamos que pasó no sabíamos que hacer y el proceso iba cojo. Pero lo damos por bueno porque (vuelta a empezar) como no sabíamos que pasó…

– Culpar o responsabilizar a las agredidas: no sabíamos lo que pasó porque ellas (no sabemos porque) se cerraron. Para ellos el proceso empieza el día de la pegada de carteles, para ellas mucho antes pero eso no se acaba de ver.

– Bloquear el hacer nada público para guardar la imagen con argumentos varios (algunos ya expuestos)

Al final llegaron a decir que bueno que seguro que se hizo algo mal pero seguían sin moverse y además diciendo cosas para mí muy dolorosas y que me hacen ponerme en guardia como “ojalá hubiéramos encontrado alguien constructivo como ahora en aquellos entonces”. Vamos a ver, no me gusta que me enfrenten a compañeras. No me gusta que me digan que no a las propuestas pero que a la vez me digan que qué constructiva soy. No me gusta. No voy a que me hagan la pelota, voy con unas propuestas (dos) de mínimos: el texto público antes mencionado y el saber qué han trabajado. Y nada de eso se cumplió. No me gusta que me digan que soy constructiva cuando en las conversaciones telefónicas no se me expresa esto sino todo lo contrario. Así no.

-A lo mejor nos decían constructivas porque lo que nos detuvimos a oír fue o siguiente:

  • Cada vez que hacéis algo público del tema nos quitáis trabajo. ¿No os dais cuenta de que nos quitáis el trabajo? Si fuéramos simples panaderos no nos harías esto. Os aprovecháis de que somos conocidos. Una cosa que he aprendido de alguien a quien quiero mocho es que escuchar en una negociación/debate/conversación así es importante, pero no escuchar en plan escucha activa y empática. Escuchar para que el otro u otra hable y tu sepas por donde va, para que no te dé la vuelta. Y salieron todos estos comentarios a los que tengo poco que decir: me resultan comentarios clasistas, propios de quien desconoce la práctica feminista y de quien subestima y desconoce a quien tiene delante, me suenan a los argumentos de los empresarios ante huelgas, me resultan altamente tóxicos y chantajistas. Y por supuesto pone el foco en su ombligo y le importa muy poco la agresión, las agredidas etc.
  • Soy de tal profesión y claro pues la gente me puede reconocer. Eso no se lo haríais a un panadero (otra vez). Digo lo mismo que antes.
  • Hay una mujer en el grupo y un homosexual. Con lo cual resulta que no pueden ser machistas… O somos varias mujeres en el proyecto (y en el proceso) y nos sentimos interpeladas. Me resultó bastante impositivo, demasiado grado de presión, el argumento de que hay mujeres, de verdad que no voy a entrar. Me parece demasiado tóxico. Eso sin contar los argumentos y presiones telefónicas.
  • Como podéis decir que se denunció si no hay denuncia policial. Decir que se ha denunciado una agresión cuando no hay denuncia policial es  muy gordo. Hay muchos niveles de agresión y es una palabra muy gorda….

No les pareció un buen argumento el que les dijéramos que precisamente por ser conocidos podían dar ejemplo y que, al contrario, no sería malo para su imagen.

La conversación acabó con un, nos reunimos y os decimos algo respecto del documento público. Al cabo de unos días lo único que respondieron fue un mail a los colectivos a los que las mujeres del Grupo de Autodefensa pertenecemos, cosa que nos dejó con esa mala impresión de que no somos suficientemente buenas. En fin. Pues eso. Como se dice en el texto enlazado, una oportunidad perdida para ellos, para nosotras no ya que al menos hemos podido hacer sentir algo mejor a las agredidas.

Debats del 8M d’enguany, 2017/ Debates del 8M de este año 2017

Aquest any pel Dia Internacional de la Dona Treballadora vam organitzar activitats diverses. Dues d’elles van ser dos cinefòrums: el primer va ser un passi amb debat posterior de documental Cuidado resbala i el segon va ser el passi de la pel·lícula Pago Justo de la que hi va haver debat informal. Trobo interessant apuntar quatre coses dels debats i converses posteriors per saber en quin punt estem i què hem de treballar.

mujersuperwoman

Jo personalment i molt sincerament he d’agrair la sinceritat i les ganes de participar en el debat dels companys i companyes, de voler i saber posar el dit a la nafra sense generar drames. O sigui en resum, la voluntat de voler afrontar el debat des d’un lloc que no és a la defensiva i que vol reflexionar i avançar. I tela marinera les coses que van sortir, sobretot a la primera sessió (segur que oblido moltes però vosaltres ja les recordareu, ja).

No vull fer una sinopsi del documental Cuidado resbala perquè l’ideal seria que el veiéssiu, el que sí que diré, per a que entengueu el context del debat, és que parla del treball de la llar, tant del remunerat (i les dones treballadores de la llar organitzades) com del no remunerat. Coses que van sortir després de veure el documental (que jo pensava que seria menys traumàtic que el passi del monòleg No solo duelen los golpes, i resulta que no):

1. Crida l’atenció la Cadena Global de Cures. Perquè? Doncs perquè com les tasques de la llar i de cures no es consideren treball i no entren en els factors a tenir en compte per a explicar l’economia, el funcionament de famílies i parelles i les relacions de poder, mai s’havia pensat en que les conseqüències de que ni els homes, ni les empreses ni els estats es responsabilitzin de les tasques de llar quan les dones sí que entren al mercat laboral són que altres dones d’altres indrets són les que fan aquestes tasques. En els països occidentals, per exemple, o bé les dones tenen una jornada inacabable ja que a part de treballar fora de casa són les que encara assumeixen el treball de casa i de cures, o bé si hi ha prou diners es contracta una altra dona generalment d’un altre país que al seu torn està deixant les “seves” tasques de la llar (no remunerades) que seran realitzades generalment per una altra dona (àvia, tieta). Es miri com es miri és una tasca de dones.

2. A partir d’aquí el debat va força sol. Les tasques de la llar les fem en major part les dones. En un moment del documental diu molt encertadament que aquestes tasques no es poden deixar de fer i que són les que ens mantenen. Menjar, la higiene, la organització de la vida, l’educar, l’escoltar, l’afecte etc són en resum les tasques de cura i a la majoria de les cases són unidireccionals, les fem les dones. I la cosa és que no es poden deixar de fer, són supervivència. Però no són importants (tindrà alguna cosa a veure això amb el fet que deia el documental que tradicionalment les tasques de llar estaven relacionades amb esclavitud i presos de guerra fins que a l’edat de la “raó” s’oficialitza que és tasca de dones exclusivament?). Deia que són tasques no considerades importants si no, no seriem on som. 

3. Tot el que fan els homes és l’important, o sigui el que es fa fora de la llar és l’important i és el que es paga i és el que compta. Això es tradueix en que a les cases/relacions/llars/famílies només és important el treball i el sou de l’home. Però el tema és molt més profund: només és important que ell descansi, que ell tingui temps d’oci, que ell tingui temps per a desenvolupar-se com a persona, que ell no hagi de ser atabalat, que ell tingui temps de militar etc. Els homes estan al centre i només importen ells, i mentre ells no fan esforços per a assumir les tasques del espais on viuen és la persona que tenen al costat qui ho ha de fer. Per molt que no ho faci sempre amb plena dedicació, al final ho ha de fer ella perquè cal menjar, estar netes etc. Com que al final ho acaba fent ella, és ella la qui acaba tenint menys descans, menys temps, menys relax i menys de tot perquè ell no ho fa. I a sobre si se li reclama a ell que ho faci, el més normal és que s’enfadi, s’agobii, i utilitzi mecanismes com el xantatge emocional per a no fer-ho o fer notar que no ho vol fer. No ho vol fer perquè creu que no li correspon.

4. Creu que la persona que té al costat hi és simplement per a fer-li de puntal per a que ell pugui fer les seves coses. I això tal com es va dir al debat és comportar-se com un patró. També dins els ambients militants. “No te’n refiïs d’un super militant perquè darrera d’ell el més probable és que hi hagi una dona explotada”.  Abans de continuar vull aclarir que la major part del que estic escrivint i el que escriuré va ser explicat per homes militants. Aquesta frase i els exemples que vindran ara també. He demanat permís per a plasmar-ho. I suposem que tot això servirà d’alguna cosa.

5. Surten a la llum experiències concretes i és quelcom que anima al debat perquè el treu de la generalització i de la concepció errònia de que “jo com que milito no sóc masclista i si no faig les feines de casa no és per masclista sinó per falta de temps”. Els companys militants ens expliquen que ells mateixos en etapes super militants no feien absolutament a casa i que era quelcom que ho feien les seves parelles dones. Afirmen que consideraven que tant la seva feina, com el seu temps com la seva militància era l’important i que ni se’ls passava pel cap que havien de fer la feina. Ni tant sols ho consideraven. I que si se’ls reclamava se sentien malament. Expliquen també que eren incapaços de pensar en cuidar amb coses bàsiques a qui els cuidava cada dia. O sigui que ni pensaven en fer-li un sopar decent si és que ells arribaven abans. Per a ells en el seu espai de convivència les tasques no eren importants. Els resulta ridícul vist amb perspectiva com lluitaven molt dins el lloc de treball, per exemple, però eren incapaços de netejar la seva pròpia porqueria i li carregaven tot a les companyes sense ni tant sols pensar.

6. Surt com van der educats: no els van ensenyar a fer les coses però a les seves germanes sí. Mentre les germanes (i mares) feien les tasques ells sortien amb els amics. Però tots i totes destaquem que és una explicació però no ha de servir d’excusa ja que a militar, per exemple, normalment tampoc te n’ensenyen a casa i bé que es fa. Però encara més enllà, van viure com els grans lluitadors i sindicalistes on treballaven lluitaven molt a la feina però no movien un dit a casa, per tant es servien del treball diari de les seves companyes per a poder militar, i després “les treien” els diumenges. Aquests és una altra: quants militants volen compensar el no fer res a casa i el no ser-hi mai regalant un detall o “traient” la dona a passejar els caps de setmana? Quants se senten molestos quan la companya és militant o és “peleona” a casa? I quants li tanquen la porta a la dona al fet de conèixer l’anarcosindicalisme perquè ja els va bé que la dona no hi sigui? El model “normal” de militant és el que no es dedica a la casa i a les cures, l’afecte i el respecte a la parella perquè no ho considera ni important ni cosa seva. Apareix la mamitis o la figura de l’home-nen mimat que busca que la seva parella sigui la seva mare/infermera/cuinera/netejadora etc i que només veu l’explotació i sobreesforç que fa la seva mare però no veu el que passa a casa seva perquè simplement reprodueix comportaments. 

7. Els companys comenten que quan han estat solters i havent estat vivint prèviament amb dones (mare, germana, parella) que eren les que feien les tasques  han hagut de passar per estar “coberts de merda” per a aprendre a fer les coses (“almenys no vam trucar a la mama”) i per adonar-se de com s’havien estat comportant. D’altres comenten que estan aprenent a fer certes tasques ara que viuen en parella. I també comenten que encara en alguns moments depèn de amb qui estiguin no diuen que dediquen el dissabte a fregar en comptes de a repartir pamflets a la fàbrica perquè es riurien d’ells, cosa que resulta dramàtica.
Què ens fa pensar tot això? Quants us sentiu identificats amb el que es va dir?

A quants us remou i us fa enfadar llegir això? Perquè?

Repartiment  del treball i de la riquesa? Quin treball i quina riquesa? 

Exercir el poder corromp? Quin poder?

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Este año por el Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras organizamos diversos actos. Dos de ellos fueron dos cinefórum: el primero fue un pase con debate posterior sobre el documental Cuidado resbala y el segundo fue el pase de la película Pago Justo de la cual hubo debate informal. Creo que es interesante apuntar cuatro cosillas de los debates y conversaciones posteriores para saber en qué punto estamos y qué debemos trabajar.

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Yo personalmente y muy sinceramente tengo que agradecer la sinceridad y las ganas de participar en el debate de los compañeros y compañeras, y de querer y saber meter el dedo en la llaga sin generar dramas. O sea, en resumen, la voluntad de querer afrontar el debate desde un lugar que no es el de ponerse a la defensiva y que quiere reflexionar y avanzar. Y tela marinera con las cosas que salieron, sobretodo en la primera sesión (seguro que me olvido de muchas).

No quiero hacer una sinopsis del documental Cuidado resbala porque lo ideal sería que lo vieseis, lo que sí que diré, para que entendáis el contexto del debate, es que habla del trabajo del hogar, el remunerado (y de las mujeres organizadas) y el no remunerado.

Cosas que salieron después de ver el documental (que yo pensaba que sería menos traumático que el pase de No solo duelen los golpes y resulta que fue igual de traumático):

1.- Llamó la atención la Cadena Global de Cuidados. ¿Por qué? Pues porque con que las tareas del hogar no son consideradas trabajo y no entran en los factores a tener en cuenta a explicar en economía, el funcionamiento de las unidades familiares, el de las parejas y el de las relaciones de poder, nunca se había pensado en lo siguiente:  las consecuencias de que ni los hombres, ni las empresas, ni los estados se responsabilicen de las tareas de cuidados cuando las mujeres de occidente entran en el mercado laboral son que las mujeres de otras latitudes (colonizadas) son las que asumen estas tareas. En los países occidentales, por ejemplo, o bien las mujeres tienen una jornada inacabable de trabajo y que realizan las tareas de cuidados además de trabajar fuera de casa, o bien se paga a otra mujer, generalmente procedente de otros lugares, que a su vez está dejando las tareas de cuidados que ella realizaba en manos, generalmente de otra mujer (abuela, tía, hermana…). Se mire como se mire, las tareas de cuidados y del hogar son tareas asignadas a mujeres.

2.- A partir de aquí el debate va solo. Las tareas del hogar las hacemos mayoritariamente las mujeres. En un momento del documental dicen, muy acertadamente, que son tareas que no se pueden dejar de hacer y que son las que nos mantienen. Comer, beber, la higiene, la organización de la vida, educar, escuchar, el afecto, etc. Son tareas de cuidados y en la mayoría de las casas son unidireccionales, las hacemos las mujeres. Y la cosa es que no las podemos dejar de hacer, son supervivencia. Pero no resultan importantes ( ¿tendrá que ver con el hecho, que decía el documental, que tradicionalmente las tareas del hogar las realizaban esclavos y presos de guerra hasta que en la edad de la razón se asignan a las mujeres de manera exclusiva?). Decía que son tareas no consideradas importantes, sino no estaríamos en el punto en el que estamos.

3.-Todo lo que hacen los hombres es importante, o sea que lo que se hace fuera del hogar es importante y es lo que se paga y lo que cuenta. Esto se traduce en que en las casas/relaciones/hogares/familias solo importa el trabajo y el sueldo del hombre. Pero el tema es mucho más profundo: solo es importante que él descanse, que él tenga tiempo de ocio, que él tenga tiempo para desarrollarse como persona, que él no tenga que ser molestado, que él tenga tiempo de militar, etc. Los hombres están ene l centro y solamente importan ellos, y mientras ellos no hacen esfuerzos para asumir las tareas de los espacios que habitan le toca hacerlas a la persona que tiene al lado. Por mucho que ella no lo haga con plena dedicación, da igual, a l final tiene que ser ella la que lo haga porque hay de comer y hay que estar mínimamente limpias. Con que al final lo hace ella, ella es la que acaba teniendo menos descanso, menos tiempo, menos relax y menos todo porque él no lo hace. Y encima si se le reclama al señor que lo haga resulta habitual que se enfade, se agobie y utilice mecanismos como el chantaje emocional para no hacer nada o para hacer notar que no lo quiere hacer. Y no lo quiere hacer porque cree que no le corresponde hacerlo.

4.- Cree que la persona que tiene al lado está simplemente para hacerle de puntal, para que él pueda hacer sus cosas. Y esto tal y como se dijo en el debate es comportarse como un patrón. También dentro de los ambientes militantes. “No te fíes de un super militante porque tras él lo más probable es que haya una mujer explotada”. Antes de continuar quiero aclarar que la mayor parte de lo que estoy escribiendo y de lo que escribiré fue explicado por hombres militantes. Esta frase y otros ejemplos también. He pedido permiso para plasmarlo y suponemos que esto servirá de algo.

5.- Salen a la luz experiencias concretas y es algo que anima el debate porque nos saca de la generalización y de la concepción errónea de que “yo con que milito no soy machista y si no hago las tareas de casa no es por machismo sino por falta de tiempo”. Los compañeros militantes nos cuentanb que ellos mismos en etapas super militantes no hacían absolutamente nada en casa y que lo cargaban a sus compañeras mujeres. Afirman que consideraban que tanto su trabajo como su tiempo de militancia eran lo importante y que ni se les pasaba por la cabeza que tenían que hacer tareas de casa. Ni lo consideraban. Y que si se les reclamaba se sentían mal. Explican también que eran incapaces de pensar en cuidar con cosas básicas a quien les cuidaba cada día. O sea que ni pensaban en hacerles una cena decente si ellos llegaban antes. Para ellos en su espacio de convivencia las tareas no eran importantes. Les resulta ridículo visto en perspectiva como luchaban tanto en sus puestos de trabajo por ejemplo, pero lo incapaces que eran de limpiar su propia porquería. Y como se lo cargaban a sus compañeras sin siquiera pensar.

6.- Sale a la luz la educación: no les enseñaron a hacer las cosas pero a sus hermanas sí. Mientras las hermanas (y  madres) hacían las tareas ellos salían con os amigos. Pero todas y todos destacamos que eso es una explicación per no debe servir de excusa ya que a militar normalmente tampoco te enseñan en casa y bien que lo hacen. Pero vamos más allá, explican cómo vivieron que los grandes luchadores sindicalistas luchaban mucho en el trabajo pero no movían un dedo en casa, por lo tanto se servían del trabajo de sus compañeras para poder militar a gusto. Y después las “sacaban” los domingos. Este tema también sale: ¡cuántos militantes quieren compensar el hecho de no hacer nada en casa y el no estar ahí regalando un detalle o sacando la mujer a pasear! ¡Cuantos se sienten molestos cuando la compañera es  muy militante o es “peleona” en casa! ¡Cuántos cierran la puerta a que la compañera conozca el anarquismo porque ya les va bien que no lo sepa! El modelo “normal” de super militante es el que no se dedica a las tareas de cuidados, al afecto y el respeto a la pareja porque no lo considera ni importante ni cosa suya. Aparece la “mamitis” o la figura del hombre-niño mimado que busca en su pareja su madre/enfermera/cocinera/limpiadora etc. Y que solo ve explotación y sobreesfuerzo en su madre pero no ve lo que pasa en su propia casa porque simplemente reproduce comportamientos.

7.- Los compañeros comentan que cuando han estado solteros, y previamente han estado viviendo con mujeres (madre, hermana, pareja) que eran las que hacían las tareas del hogar, han tenido que estar cubiertos de mierda (textual) para aprender a hacer las cosas (“al menos no llamaron a la mami”) y para darse cuento de cómo se habían estado comportando. Otros comentan que están aprendiendo a hacer las tareas ahora que viven en pareja. Y también cuentan que aun ahora, depende de con quien están, no dicen que dedican el sábado a fregar en vez de salir a repartir panfletos por la fábrica porque se reirían de ellos, cosa que resulta dramática.

¿Qué nos hace pensar todo esto? ¿Cuántos os sentís identificados con esto que se dijo?

¿A cuántos os remueve y os enfada leer esto? ¿Por qué?

¿Reparto del trabajo y de la riqueza? ¿Qué trabajo y que riqueza?

¿Ejercer el poder corrompe? ¿Qué poder?

Guia d’Autodefensa Feminista/ Guia de Autodefensa Feminista

Document en PDF (Guia d’Autodefensa Feminista)

a través de Guia d’Autodefensa Feminista — Federació Comarcal CGT Baix Penedès

 

noia y gat

 

A la Federació Comarcal hem realitzat aquesta guia d’autodefensa!

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En la Federación Comarcal hemos hecho esta guia de autodefensa, la tenemos solo en catalán, cuando hagamos una traducción la colgaremos también!

 

Documents per al debat, masclismes/ Documentos para el debate, machismos

Document en PDF (“Masculinitats, Masclismes i Micromasclismes”)

a través de “Masculinitats, Masclismes i Micromasclismes” — Federació Comarcal CGT Baix Penedès

 

joder

 

A la  Federació Comarcal hem fet un recull de documents per a debatre!

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En la Federación Comarcal hemos hecho una recopilación de textos para el debate! En la compilación hay muchos en castellano, cuando podamos traducimos y los colgamos todos en castellano!